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Cronología de la Flotilla y el silencio de Netanyahu a la contrapropuesta de Hamás

El fantasma de la decena de muertos en una operación similar en 2010 sobrevolaba la zona. La contraoferta de Hamás al alto el fuego, en la que pide datos concretos y garantías sobre el calendario de retirada del Ejército de Israel, no obtuvo respuesta de «Bibi»

Act. 03 oct. 2025 - 08:47

Imagen de la Flotilla días antes de ser interceptada por las fuerzas isarelíes

Imagen de la Flotilla días antes de ser interceptada por las fuerzas isarelíesRR SS

Israel avisó una y otra vez. Propuso entregar la ayuda humanitaria en cualquier puerto y cambiar de rumbo. La última lo hizo una soldado de las miles que hay en el Ejército. No hubo caso, la Flotilla Global Sumud no dio marcha atrás.

Los activistas que se habían embarcado en esa aventura sabían que nunca llegarían a destino. Aún así, insistieron en seguir la travesía hacía las costas de la franja de Gaza. Transportaban, en teoría, el equivalente a dos camiones de ayuda humanitaria, algo simbólico en comparación con los cerca de 250 camiones que atraviesan a diario la franja, aunque tantas toneladas de comida y medicinas no alcancen –porque no llegan a sus manos gracias a Hamás– para alimentar a una población arruinada física y emocionalmente.

Las fuerzas especiales del Ejército israelí primero fueron por los dos barcos nodriza, aquellos donde viajaban los jefes de la Flotilla. Los abordaron después de poner en marcha los cañones de agua que obligaban a detener los veleros o «yates» como se refiere Israel a los barcos. A continuación, procedieron al abordaje. ¿Cuántas mujeres en la misión? ¿Cuántos hombres? La respuesta no la facilita el ministerio de Defensa israelí, pero la idea de sacar al escaparate de la cámara a una de las jovencitas uniformadas advirtiendo del peligro fue un acierto.

Ada Colau y Greta Thunberg, levantaron las manos y bajaron la barbilla. Lo mismo hicieron los tripulantes de todas las embarcaciones del «Hamás Global Sumud», como renombró Israel a la Flotilla. Sin excepción rápidamente arrojaron sus teléfonos móviles al mar. La secuencia, entre cortada, se proyectaba en directo en decenas de medios de comunicación. Como si fueran heroínas ambos personajes dejaron grabados mensajes con los clásicos. «Si estás viendo esto…»

Unas 16 horas duro la operación del Ejército. Sólo una embarcación quedaba anoche, prácticamente, a la deriva. El ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, anticipó lo que luego confirmaría Tel Aviv: Benjamín Netanyahu quería deportar lo antes posible a los más de 400 activistas y pensaba hacerlo en dos aviones con dirección a Madrid y a Londres.

Diferentes gobiernos, como el alemán, confirmaban que sus nacionales y el resto de los activistas estaban sanos y salvos. Otros, como el de Pedro Sánchez se expresaban como si la vida de los españoles (la tripulación más numerosa) estuviera en riesgo y anunciaba «protección diplomática» (sic) para los detenidos. Las voces de la otra cara del Ejecutivo de Sánchez, la de Sumar, clamaba venganza contra Israel y aprovechaban para tratar de barrer para casa, la suya, el relato del atropello de un país en guerra con el terrorismo y un Gobierno sin límite.

Hasta la portavoz de la Comisión en Bruselas salió a echarle un capote a la Flotilla que, ironías de la historia, por la mañana había quedado al descubierto con una documentación de Israel que probaría que la financiación de tanta gente desocupada en el Mediterráneo corre a cargo de Hamás. Dicho de otro modo que la organización terrorista que gobierna lo que queda de la franja, conocida por recibir fondos multimillonarios, financiaba una expedición que ha logrado poner en la agenda mediática de medio mundo una aventura peligrosa, como advirtió la primera ministra Georgia Meloni.

Cuando Israel terminó la operación de captura de embarcaciones y detención de los activistas, una segunda flotilla apreció en el horizonte. Su destino será el mismo o quizás se replieguen antes.

Benjamín Netanyahu guardó silencio todo el día. El fantasma de la decena de muertos en una operación similar en 2010 sobrevolaba la zona. La contraoferta de Hamás filtrada a la prensa, en la que pide datos concretos y garantías sobre el calendario de retirada del Ejército de Israel de la franja además de rechazar un Gobierno de transición en manos internacionales, tampoco obtuvo respuesta de Netanyahu.

Así las cosas, todo sigue igual: 48 rehenes secuestrados en manos de los autores de la masacre del 7 de octubre de 2023 y la franja de Gaza y sus habitantes descomponiéndose bajo las bombas.

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