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Sébastien Lecornu enfrenta este jueves dos mociones de censura

Sébastien Lecornu enfrenta este jueves dos mociones de censura

14 votos, la distancia que separa a Francia de la convocatoria de elecciones y el colapso del macronismo

Este jueves la Asamblea Nacional discute las dos mociones de censura que presentan La Francia Insumisa y Reagrupación Nacional

El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, sacrificó este lunes el gran logro de la Presidencia de Emmanuel Macron, la reforma de las pensiones, a cambio de tener los votos para mantener su Gobierno. Con el apoyo de los socialistas en principio garantizado, las mociones de censura que este jueves presentan los dos extremos del hemiciclo, La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon y Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, no tienen los votos para prosperar.

Eso en principio. Si algo ha demostrado la política francesa en estos últimos meses de torbellino, es que todo puede cambiar en cualquier momento, y que giros de guion como elegir primer ministro al mismo que había dimitido días antes es viable. Así que Lecornu se subirá este jueves al estrado con el temor de que una votación se lleve por delante a su Gobierno y vuelva a sumir a Francia en una profunda crisis.

En una cámara de 577 diputados, la mayoría absoluta se sitúa en 289 votos. El bloque gubernamental –compuesto por Juntos por la República (92), Les Démocrates (36) y Horizons (34)– suma en total 162 escaños. A ellos se añaden, en principio, los 50 diputados republicanos de la derecha gaullista (Los Republicanos) y los 22 independientes de LIOT, lo que dejaría al Ejecutivo en 234 votos seguros. Para salvar la moción, Lecornu necesita que los 69 socialistas se mantengan firmes en su decisión de no votar la censura, lo que elevaría el total a 303 votos asegurados.

Sin embargo, como se puede deducir, bastaría con que unos 15 diputados, ya fuesen socialistas, centristas o republicanos, se desmarcaran para que la oposición lograra el apoyo suficiente para derrocar al Ejecutivo. Eso esperan tanto La Francia Insumisa como Reagrupación Nacional, que presentarán –y se apoyarán mutuamente– en sendas mociones de censura que también cuentan con el apoyo de los ecologistas y comunistas.

Las últimas horas han sido, por lo tanto, una carrera a contrarreloj para garantizar el apoyo necesario. Christophe Naegelen, líder del heterogéneo grupo LIOT, un bloque de centristas e independientes, ha reconocido que dentro de sus filas «la mayoría no votará la censura, pero esperamos garantías y acciones concretas».

Marine Le Pen, este martes en la Asamblea Nacional

Marine Le Pen, este martes en la Asamblea NacionalEFE

Pero a Lecornu quienes más le preocupan son republicanos y socialistas, que juntos suman 119 votos. Según avanza el medio francés Le Figaro, al menos cuatro diputados socialistas desafiarán la postura interna del partido y votarán a favor de la censura. Boris Vallaud, presidente del grupo socialista, ha asegurado que su partido «está dispuesto a apostar por un debate en el Parlamento».

En Los Republicanos (LR) también hay riesgo de fuga. El líder del partido, Bruno Retailleau, que ya causó la primera dimisión de Lecornu criticando su formación de Gobierno, ha cargado duramente contra la suspensión de la reforma de las pensiones. «No aceptaremos renuncias», declaró el líder de los senadores de LR, Mathieu Darnaud, al jefe de Gobierno. «Si cultiva la vaguedad y no tiene otro objetivo que ganar tiempo, entonces se quedará sin nosotros. Tendrá que decirnos más para convencernos», afirmó, según recoge Le Monde.

En principio, las cuentas le salen a Lecornu, que además de suspender la reforma de las pensiones también se ha comprometido a no gobernar por decreto, utilizando para ello el artículo 49.3 de la Constitución. Pero cualquier cambio de última hora podría significar su caída, agudizando aún más la crisis institucional en una Francia que en los últimos 11 meses ya ha visto la primera renuncia de Lecornu, la caída de François Bayrou vía moción de confianza y la de Michel Barnier por una moción de censura.

Si eso ocurre, Lecornu ya ha avisado que la única salida sería la disolución de la Asamblea Nacional y la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas. Ahí, Macron se enfrentará en las urnas a lo que dicen los sondeos, que no paran de castigar su reputación y favorecer la del partido político de Le Pen. Para que eso no ocurra, hoy el presidente cruzará los dedos.

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