¿Tiene razón Trump cuando dice que Petro es un narcotraficante?
El presidente de Estados Unidos tildó al de Colombia de «líder del narcotráfico». Petro no es un narco -hasta donde se sabe- pero sí un delirante que ha omitido sus obligaciones para contener la producción de cocaína por una paz que terminó en «caos total»
Combo de fotografías donde aparece el presidente de Colombia, Gustavo Petro y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump
La mano dura de Estados Unidos contra los carteles de la droga ha llegado a Colombia luego de que el domingo Donald Trump calificara a Gustavo Petro de «líder del narcotráfico».
Colombia es el mayor productor de cocaína desde que en 2015 –cuando Perú lo había alcanzado– decidió prohibir la aspersión o fumigación con glifosato de los cultivos de hoja de coca por razones de salud pública. Una decisión poco estratégica teniendo en cuenta la amenaza que representa este alcaloide para los intereses nacionales.
El país tiene hoy sembrados alrededor 254.000 hectáreas de hoja de coca (estadísticas de la ONU, 2023), diseminadas principalmente en cuatro o cinco departamentos, en particular cerca de las fronteras.
El aumento de los cultivos de coca tiene varias explicaciones. Una de ellas es la decisión de eliminar la aspersión con glifosato durante el Gobierno de Juan Manuel Santos. La segunda es la omisión.
En realidad, es la acción por omisión, como los penalistas califican a la conducta punible de aquel que está obligado a hacer y no lo hace. Pero, también se conoce fácilmente como desinterés o, exactamente, connivencia, cuando se trata de omitir la acción del Estado en beneficio de un actor ilegal. ¿Es Petro connivente con los grupos del crimen organizado colombianos que se lucran del sangriento negocio de la cocaína al no ser perseguidos por la fuerza del Estado?
Sí, es connivente. De connivencia Petro sabe mucho. Él mismo denunció, cuando era congresista (1998-2010), a los políticos que actuaron en connivencia con las Autodefensas de Colombia para contener la acción de la fuerza pública y lograr el desplazamiento forzado de comunidades en búsqueda de tierras de manera ilícita (y otros delitos).
Plantación de cocaína en Colombia
Petro ha decidido desde 2022 ser connivente con los grupos del crimen organizado dedicados al narcotráfico con la política de la «Paz Total». Se trata de más de ocho mesas de negociación con diferentes actores ilegales restringiendo la acción de la Fuerza Pública en las zonas de alta densidad de cultivos de coca –porque hay zonas de distensión en el marco de unas supuestas negociaciones–, y permitiendo que se expandan por todo el territorio nacional.
Esta ominosa estrategia de negociación no es más que la bandeja de plata para retrotraer al 30 años a partir de una serie de hechos que le dan a Washington suficientes razones para descertificar a Colombia por sus escasos esfuerzos en contra del narcotráfico. Mejor dicho: le deja de dar recursos –Plan Colombia– porque el país ha decidido omitir casi todas sus obligaciones contra el narcotráfico. Omite, pero, ¿por qué omite?
Para Trump la omisión se explica porque Gustavo Petro ha buscado beneficiar a sus socios «como líder del narcotráfico». Esto significa muchas cosas y se puede ver desde distintos ángulos.
Uno es que Trump estaría equiparando a Petro con Nicolás Maduro, quien lidera el «Cartel de los Soles» desde Caracas. De ser así parece una lectura equivocada.
Aunque no tenga el menor reparo sobre la narco-dictadura de Maduro, Petro no dirige un cartel de la droga, ni tampoco –por lo que se sabe– está dedicado al narcotráfico como Diosdado Cabello o los hermanos Rodríguez en Caracas.
Petro más bien omite su responsabilidad de ejercer el control territorial en Colombia generando, por connivencia, un estado ideal para que operen los grupos que se dedican a la producción de cocaína. Es un omisor en un país que no se pueda dar el lujo de omitir un solo día la obligación de perseguir al crimen.
La diferencia es importante de cara a lo que está pasando en Colombia, bajo asedio de los mismos de siempre que se dedican a lo mismo de siempre: producir la sangrienta coca que se consume en Estados Unidos y Europa.
Petro es un omisor que hunde a Colombia en las marañas del crimen por su fracasada política de paz que terminó siendo un cúmulo de espurias conversaciones sin método y objetivos permitiendo que los criminales actúen con comodidad para producir coca. Trump equipara a un narco como Maduro con Petro quien, como el mismo presidente de Estados Unidos también dijo al final de su mensaje, es un «lunático con muchos problemas mentales».
Sí, un incapaz de ejercer el cargo de presidente al delirar con mesas de negociación que han terminado en el «caos total» y el récord de cultivos de coca.
Narco no, pero sí un «loco delirante» que le quedan poco más de 9 meses en el poder y un arsenal de versos «anti-imperialistas» para alentar a sus bases a repetir el trasnochado discurso anti-norteamericano porque no le queda de otra sino delirar y delirar mientras Colombia grita orden.