El exvicepresidente correísta Jorge Glas, primer rostro del nuevo modelo penitenciario de Daniel Noboa en Ecuador
El exvicepresidente correísta Jorge Glas, primer rostro del nuevo modelo penitenciario de Daniel Noboa en Ecuador
El exvicepresidente fue trasladado a la nueva cárcel de máxima seguridad, símbolo de la estrategia del Gobierno contra el crimen organizado
El expresidente ecuatoriano Jorge Glas se ha convertido en el protagonista del primer gran traslado a la nueva cárcel de máxima seguridad construida por orden del presidente Daniel Noboa. La prisión, aún en fase de apertura formal, pretende ser la insignia de la política de «mano dura» con la que el mandatario busca marcar distancia de sus predecesores y emular el modelo de control carcelario impuesto por Nayib Bukele en El Salvador.
Acompañando la noticia con un tono desafiante, Noboa publicó en redes sociales: «Bienvenido a tu nuevo hogar. Pronto llegarán otros criminales». En las imágenes difundidas se ve a un Glas visiblemente deteriorado, vestido con el uniforme naranja obligatorio, dentro de las instalaciones bautizadas como ‘Cárcel del Encuentro’.
Glas, una de las figuras más poderosas del correísmo durante el gobierno de Rafael Correa (2007-2017), enfrenta tres condenas por corrupción. Cumplía su pena en la cárcel de La Roca, hasta ahora la de mayor seguridad del país, cuando fue trasladado pese a una resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) que exigía garantizar su salud física y mental.
El exvicepresidente había sido recapturado en 2024 tras el asalto policial a la Embajada de México en Quito, una operación ordenada por Noboa que desató una crisis diplomática con el gobierno mexicano. México había concedido asilo a Glas, considerándolo un perseguido político, pero la irrupción de las fuerzas ecuatorianas culminó con su detención.
Fotografía tomada de la cuenta en X del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, del exvicepresidente de Ecuador Jorge Glas Espinel en su celda este lunes, en la cárcel del Encuentro, en Santa Elena (Ecuador). Glas figura entre los 300 reos trasladados a la nueva cárcel de máxima seguridad, según confirmo Noboa, a través de su cuenta de X, donde compartió una imágenes del expolítico en el interior de la prisión
A sus condenas previas por cohecho y asociación ilícita, se sumó una nueva sentencia en junio de este año: 13 años de prisión por peculado, vinculada a presuntas irregularidades en la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto de 2016.
La defensa de Glas calificó el traslado como una «violación flagrante» de las disposiciones de la Corte IDH. Su abogada, Sonia Vera, acusó al Gobierno de incurrir en un «acto de desacato y humillación institucional».
«La exposición pública de imágenes del señor Glas, acompañadas de burlas, constituye una violación directa de la orden vinculante de la Corte», expresó. También denunció que el cambio de prisión se realizó sin aviso a la defensa, sin evaluación médica y sin la participación del comité técnico interamericano, lo que, según sus palabras, configura una «transgresión dolosa de la Convención Americana».
Vera advirtió además sobre el uso político del sistema penitenciario, describiéndolo como «una forma de tortura psicológica institucionalizada y un acto de propaganda con fines de intimidación».
La ‘Cárcel del Encuentro’, edificada con un presupuesto de 52 millones de dólares, se levanta como el principal proyecto de Noboa para combatir la violencia carcelaria que sacude Ecuador desde 2021. En ese período, más de 600 reclusos han muerto en enfrentamientos entre bandas dentro de los penales del país.
El exvicepresidente de Ecuador Jorge Glas, asiste a la sala de audiencias este lunes, en la Corte Nacional de Justicia en Quito (Ecuador)
La prisión, inspirada en el «modelo Bukele», busca aislar a los líderes de organizaciones criminales y romper las redes de poder que operan desde el interior de los centros penitenciarios. No obstante, su apertura ha coincidido con una nueva ola de violencia: apenas un día antes del traslado de Glas, 31 presos fueron asesinados en la cárcel de Machala, en la provincia de El Oro.
El ministro del Interior, John Reimberg, atribuyó esa masacre a los intentos de las bandas por evitar los traslados hacia el nuevo penal, considerado por los internos como un símbolo del endurecimiento del régimen penitenciario.