Donald Trump y Sanae Takaichi durante el acuerdo de una «nueva era dorada» con acuerdos estratégicos sobre comercio y minerales críticos
Japón no se amedrenta con China y Estados Unidos reafirma que apoya su respaldo a Taiwán
Mientras el régimen de Xi Jinping expresa su malestar con el gobierno de Sanae Takaichi, Washington no da un paso atrás
Japón no da un paso atrás y mucho menos Estados Unidos. El apoyo a la autonomía de Taiwán es incondicional por muchas presiones y amenazas de Xi Jinping.
Los hechos han demostrado que el Gobierno de Tokio, con una mirada a largo plazo, no va a ceder en un caso que, de salirle bien a China, le podría dar impulso para extender su conquista en la región y quién sabe si ser ellos los siguientes.
El embajador de Estados Unidos en Japón, George Glass, intervino para reafirmar el compromiso de Washington con Tokio respecto a las islas Senkaku, administradas por el archipiélago pero reclamadas por Pekín, después de que los guardacostas chinos patrullaran las aguas disputadas en pleno episodio de tensión sobre Taiwán.
«Estados Unidos está plenamente comprometido con la defensa de Japón, incluidas las islas Senkaku. Ninguna acción de la flotilla de la Guardia Costera china puede cambiar ese hecho», dijo el embajador estadounidense en la red social X.
Glass también citó las palabras del presidente estadounidense, Donald Trump, quien a principios de este año mostró su «firme oposición» a cualquier acción que «pretenda socavar la larga y pacífica administración japonesa de las islas Senkaku».
El periódico nipón Yomiuri afirmó que cuatro buques de la Guardia Costera de China entraron en aguas territoriales de las islas Senkaku, aunque los guardacostas del gigante asiático se limitaron a afirmar el pasado domingo que uno de sus navíos patrulló aguas que Pekín considera parte de su jurisdicción.
La incursión china, la primera desde el 15 de octubre, tuvo lugar en plena tensión entre ambos países, después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmara ante el Parlamento hace poco más de una semana que un ataque militar de China a Taiwán podría justificar la actuación de las Fuerzas de Autodefensa japonesas.
Estas declaraciones fueron consideradas por Pekín como una «grave injerencia» en sus asuntos internos y desencadenaron un aumento de tensión entre los dos países asiáticos, aunque el Gobierno japonés ya se ha mostrado dispuesto a rebajar la tensión a través del diálogo.