El expresidente brasileño, Jair Bolsonaro
La Policía brasileña detiene al expresidente Jair Bolsonaro en una operación relámpago autorizada por el Supremo
Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil, ha sido arrestado en la primera hora de este sábado en una operación relámpago de la Policía Federal brasileña, ejecutada por orden del Tribunal Supremo, que autorizó una prisión preventiva alegando riesgos para el orden público. El operativo se activó alrededor de las seis de la mañana, cuando los agentes se presentaron en la residencia donde el exmandatario cumple arresto domiciliario desde agosto.
Poco después, a las 6:35, el convoy que lo trasladaba ingresó en la sede de la Policía Federal en Brasilia. Bolsonaro no ha sido enviado a una celda común, sino a una sala especial reservada a altas autoridades, un protocolo habitual para expresidentes o figuras de primer nivel institucional. A esa misma hora, su equipo jurídico todavía aseguraba no haber recibido notificación formal de la decisión del Supremo, quien, por su parte, también ha notificado que el expresidente ha intentado fugarse rompiendo la tobillera electrónoica que fiscaliza sus movimientos.
El detonante inmediato de la operación fue la convocatoria pública que, un día antes, había hecho su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, llamando a simpatizantes a concentrarse frente a la vivienda familiar. Para los investigadores, esa vigilia generaba un riesgo real tanto para los asistentes como para los propios agentes encargados de la custodia del exmandatario. Ese argumento pesó en la decisión del magistrado Alexandre de Moraes, que ya había puesto el foco en el comportamiento de Bolsonaro desde hace meses.
Además del expresidente, el Supremo brasileño también ha autorizado la detención de su aliado Alexandre Ramagem, exdirector de la Agencia brasileña de Inteligencia, que recibió una condena de 16 años de prisión por los delitos de organización criminal, golpe de Estado y abolición violenta del Estado democrático de Derecho. Sin embargo, la Policía no ha podido dar con él y se cree que se ha fugado a Miami.
La detención preventiva de Bolsonaro no guarda relación directa con la condena a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado dictada en septiembre, una sentencia todavía pendiente de recursos. Previamente, en agosto, el Supremo ya había impuesto el arresto domiciliario tras constatar que Bolsonaro utilizó redes sociales de aliados –incluidos tres de sus hijos parlamentarios– para difundir mensajes de incitación contra el Tribunal y apoyar supuestas intervenciones extranjeras –en referencia a Estados Unidos y su aliado Donald Trump– en el poder judicial brasileño.
Mientras tanto, la defensa del expresidente insiste en que la detención es «injustificada» y que la situación médica de Bolsonaro, aquejado de múltiples dolores, debería justificar un régimen más flexible. El viernes por la tarde, sus abogados habían solicitado que el Supremo sustituyera cualquier escenario de prisión por un arresto domiciliario humanitario, aludiendo a un supuesto «riesgo concreto para su vida» si fuese enviado a un centro penitenciario convencional.