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El canciller alemán, Friedrich Merz, junto al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski

El canciller alemán, Friedrich Merz, junto al presidente ucraniano, Volodimir ZelenskiAFP

Representantes de Ucrania, EE.UU. y la UE se reunirán mañana en Suiza para coordinar la respuesta al plan de paz

Trump le dio a Zelenski de plazo hasta el jueves para decidir si acepta o rechaza la propuesta

Una delegación ucraniana, funcionarios de Estados Unidos y representantes de las principales potencias europeas se reunirán este domingo en Ginebra para explorar las bases de un eventual acuerdo de paz en Ucrania. El anuncio lo hizo este sábado el canciller alemán, Friedrich Merz, tras su participación en la cumbre del G20 en Johannesburgo, en un momento que Berlín considera «decisivo» para el futuro del conflicto con Rusia y para la arquitectura de seguridad europea.

Merz confirmó que asesores de política exterior del llamado grupo E3 –Alemania, Francia y Reino Unido–, así como de otras instituciones de la Unión Europea, ya se encuentran camino de la ciudad suiza, donde mantendrán negociaciones a varias bandas con Estados Unidos y Ucrania para tratar de fijar un marco común de actuación.

El canciller alemán quiso dejar claro que, pese a la presión diplomática para acelerar una salida política al conflicto, ninguna potencia occidental impondrá a Kiev un acuerdo que no esté dispuesto a aceptar. «Las guerras no pueden terminarse pasando por encima de los países afectados», insistió. «Solo puede haber un final con el consentimiento de Ucrania y también con el consentimiento europeo, porque la forma en que termine esta guerra definirá la seguridad en Europa durante las próximas décadas».

Merz advirtió además de que una derrota ucraniana o un colapso institucional del país tendría consecuencias directas para el continente, un mensaje que dijo haber transmitido la noche anterior al presidente estadounidense, Donald Trump, en una conversación telefónica «larga y franca».

El jefe del Gobierno alemán recordó ante los medios la vulneración por parte de Moscú del Memorando de Budapest de 1994, por el cual Ucrania renunció a su arsenal nuclear a cambio de garantías de seguridad que no evitaron la anexión de Crimea en 2014, la guerra en el Donbás ni la invasión a gran escala iniciada hace casi cuatro años.

Para Merz, ese precedente obliga ahora a definir nuevas garantías de seguridad, más sólidas y verificables, que permitan a Ucrania afrontar cualquier negociación desde una posición de estabilidad. «Deben adoptarse acuerdos fiables, y estamos preparados para participar en ese proceso», aseguró.

Pese al tono constructivo, el canciller reconoció que las conversaciones de Ginebra se encuentran todavía lejos de producir lo que calificó como «un buen resultado común». No obstante, afirmó que existe una oportunidad real de avanzar, siempre que Estados Unidos, Europa y Ucrania mantengan una posición coordinada.

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