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Putin reúnido con Witkoff

Putin reúnido con Witkoff en una imagen de archivoAFP

El envío secreto de Trump a Moscú: cómo nació el plan de paz para Ucrania en una llamada de cinco minutos

Mañana vence el plazo que Trump le dio a Zelenski para ver si acepta o rechaza la propuesta de paz

La arquitectura del plan de paz de 28 puntos que Estados Unidos ha puesto sobre la mesa para poner fin a la guerra de Ucrania –que luego enfrentó una contrapropuesta europea– empezó a tomar forma en una llamada telefónica de poco más de cinco minutos entre un emisario de Donald Trump y uno de los hombres más influyentes del Kremlin. Fue el 14 de octubre, cuando a un lado del teléfono estaba Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca, y al otro Yuri Ushakov, asesor de política exterior de Vladimir Putin. El objetivo era preparar el terreno para que el presidente ruso presentara el proyecto directamente a Trump.

Días antes, Witkoff acababa de anotarse un gran éxito con el acuerdo para la paz en la franja de Gaza que propició la liberación de los rehenes israelíes. Desde esa posición de fuerza, propuso a Moscú replicar el modelo. «Hemos preparado un plan de 20 puntos para la paz con Trump. Quizá podríamos hacer algo parecido con ustedes», le dijo a Ushakov, según una grabación revisada por Bloomberg.

Además de esto, Witkoff también dio consejos y ayudas a Putin para agasajar a Trump. Concretamente, le recomendó que le felicitase por el acuerdo de Gaza, que se presentara como un «hombre de paz» y deslizara la idea de un plan común elaborado entre estadounidenses y rusos. Dos días después, y en la víspera de una visita de Zelenski a la Casa Blanca, Trump y Putin mantuvieron una conversación telefónica de dos horas y media que el presidente estadounidense calificó de «muy productiva». Incluso anunció una future cumbre con el ruso en Budapest –tras la celebrada en agosto en Alaska– que finalmente no se llegó a producir.

Tras la llamada entre Trump y Putin, Witkoff se reunió en Miami con Kirill Dmitriev, otro peso pesado del entorno del presidente ruso y responsable del fondo soberano ruso. Días después, Dmitriev y Ushakov debatían por teléfono hasta qué punto debía Moscú tensar la cuerda en las exigencias que presentaría a Washington. Ushakov defendía pedir «el máximo», por temor a que Estados Unidos interpretara cualquier gesto de flexibilidad como un acuerdo cerrado. Dmitriev apostaba por una vía más gradual, confiado en que la Casa Blanca acabaría aceptando una versión muy cercana a la rusa.

La presión sobre Kiev

De aquellas conversaciones surgió el plan de 28 puntos que Estados Unidos ha presentado como base para un acuerdo definitivo y que ha colocado a Ucrania bajo una presión sin precedentes. Washington llegó a amenazar con cortar el suministro de inteligencia militar si Kiev se negaba a aceptar el marco general del pacto. Solo tras negociaciones de última hora con el secretario de Estado, Marco Rubio, Zelenski logró suavizar algunos puntos.

El borrador inicial incluía exigencias de enorme calado, como la retirada de tropas ucranianas de partes del Donbás que Rusia no ha logrado conquistar por la vía militar, la creación de una zona desmilitarizada reconocida internacionalmente como territorio ruso, el reconocimiento de facto de Crimea, Lugansk y Donetsk como parte de la Rusia y la congelación del frente en regiones como Jersón y Zaporiyia. Ucrania y sus aliados europeos han insistido en que cualquier alto el fuego debe respetar las líneas actuales del frente, sin cesiones territoriales adicionales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski (izq.), en el Salón del Gabinete

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski (izq.), en el Salón del GabineteAFP

Mucho de ese perímetro ya aparecía esbozado en la conversación de octubre, cuando Witkoff afirmó que «sabía lo que hacía falta para cerrar el acuerdo». «Donetsk y quizá un intercambio de tierras en otro lugar. Pero en vez de hablar así, prefiero que lo hagamos de forma más esperanzadora», le dijó a Ushakov, que aseguró que eso «sonaba bien».

A día de hoy, no está claro hasta qué punto las propuestas concretas de Rusia influyeron directamente en la redacción final del plan estadounidense. Lo que sí parece evidente es que el esquema del acuerdo nació de una coordinación temprana entre Washington y el Kremlin, al margen de Ucrania y de los socios europeos.

Por su parte, Putin ha confirmado públicamente que recibió el plan y que lo considera una base válida para negociar, aunque admite que aún no se ha discutido en detalle. Trump, mientras tanto, ha asumido el papel de árbitro y vendedor del acuerdo: «Tienes que convencer a cada parte de ceder algo. Eso hace un negociador», explicó al ser preguntado por la llamada de su enviado. Mañana, cuando venza el plazo a Zelenski, se sabrá si sus intentos han convencido a alguien, aunque Trump ya ha planteado una reunión en Moscú la próxima semana entre Putin y Witkoff, como no podía ser de otra manera.

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