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Los presidentes de Ucrania y Polonia: Volodimir Zelenski y Karol Nawrocki

Los presidentes de Ucrania y Polonia: Volodimir Zelenski y Karol NawrockiRedes sociales

Zelenski, en Varsovia: «Sin una Ucrania independiente, Rusia avanzará hacia Polonia y más allá»

El presidente de Ucrania ha protagonizado una visita oficial a Polonia en un momento decisivo para la guerra con Rusia y para la relación entre Kiev y sus aliados europeos

La visita de Volodimir Zelenski este viernes a Varsovia ha ocurrido en medio de un refuerzo de la ayuda militar y de seguridad a Ucrania por parte de sus aliados. Solo este mes, Polonia, Alemania y Noruega anunciaron conjuntamente un paquete de 500 millones de dólares para adquirir armamento estadounidense destinado a Kiev bajo la iniciativa de la OTAN conocida como PURL (Prioritized Ukraine Requirements List), una medida que busca acelerar el suministro de equipos esenciales en el campo de batalla.

Esta contribución se suma a diversos compromisos internacionales, incluyendo la reciente entrega por Australia de 49 tanques M1A1 Abrams a Ucrania, reforzando la capacidad de Kiev para defender su territorio. Bruselas también aprobó un paquete de financiación europeo de 90.000 millones de euros para financiar la defensa y la reconstrucción de Ucrania en 2026 y 2027, reforzando la posición financiera del país ucraniano frente a su déficit presupuestario y las demandas continuas de la guerra.

Zelenski aterrizó el jueves por la tarde en Varsovia directo desde Bruselas tras la reunión con los líderes europeos. El viernes su agenda comenzó temprano: primero, en el Palacio Presidencial con su homólogo Karol Nawrocki; con el que coincidía por primera vez desde que el polaco tomó posesión de su cargo. Después, visita al Seijm,–Parlamento polaco–, donde fue recibido por el presidente del Parlamento, Włodzimierz Czarzasty, con el que, tras una reunión de 45 minutos, depositó flores ante una placa que recuerda a los diputados del Seijm que murieron en la Segunda Guerra Mundial. La mañana siguió con su visita al Congreso donde lo recibía Małgorzata Kidawa Błońska y por la tarde se reunió con el primer ministro Donald Tusk, con que también coincidió en Bruselas.

Una agenda repleta de compromisos para reforzar su alianza con Polonia. El eje central del viaje ha sido fortalecer la cooperación en defensa, consolidar el apoyo político y preparar el terreno para una integración más profunda de Ucrania en espacios de seguridad europeos. En la rueda de prensa conjunta con Nawrocki, el presidente ucraniano agradeció el continuo apoyo polaco a Kiev, no solo militar, también político y social, e invitó a empresas polacas a participar activamente en la reconstrucción de Ucrania tras el conflicto. Añadiendo que espera que esta visita convierta la cooperación entre ambos países en un «marco estable y duradero de asociación estratégica».

En la misma rueda de prensa, Zelenski avisaba al país polaco: «Sin una Ucrania independiente, Rusia avanzará hacia Polonia y más allá». Atestiguando que la sombra de Rusia no solo se tiñe sobre Ucrania, también por toda Europa si no se frena de manera decidida.

Zelenski y Nawrocki durante la visita

Zelenski y Nawrocki durante la visitaRedes sociales

El presidente polaco, Karol Nawrocki, espera que la visita «marque una nueva etapa» en las relaciones con el país vecino. Y ha destacado que Polonia busca una «asociación estratégica simétrica» con Ucrania, en la que ambos países compartan capacidades y recursos. En concreto, se refirió a la posibilidad de transferir aviones MiG-29 a Ucrania a cambio de tecnología contra drones y sistemas de defensa aérea, un acuerdo que, según él, «será resuelto tras completar los trámites pertinentes». Zelenski contestaba: «Ucrania está preparada para asesorar a Polonia en defensa contra amenazas de drones y fortalecer su seguridad en la región del mar Báltico».

Nawrocki ha aseverado que la visita de Zelenski a Polonia es una «mala noticia para Moscú», enviando un mensaje claro de «unidad» frente a la agresión rusa.

En la misma dirección, Donald Tusk se manifestaba en las conversaciones en Bruselas respecto a los activos rusos, con el fin de respaldar a Ucrania: «Tenemos una elección sencilla: o dinero hoy o sangre mañana»; posicionándose con firmeza en favor del apoyo a Ucrania, y lamentando la «excesiva cautela de ciertos líderes europeos» en el modelo de financiación aprobado en Bruselas.

Volinia y Galitzia

La visita del presidente ucraniano se ha perfilado como un hito diplomático entre ambos países en la que, también, se ha abordado cuestiones de reconciliación histórica relacionadas con el trágico episodio en Volinia y Galitzia Oriental, regiones que hoy pertenecen mayoritariamente al oeste de Ucrania, pero que antes de la Segunda Guerra Mundial formaban parte de Polonia. Uno de los hechos históricos más complejos en la memoria de ambos países que sigue influyendo en su relación, y que ocurrió bajo ocupación nazi y en medio del colapso del orden estatal: la masacre de población civil polaca.

Los ataques fueron llevados a cabo por milicias nacionalistas ucranianas, especialmente por el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), vinculado a la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN); con el objetivo de crear un territorio étnicamente homogéneo ucraniano ante la expectativa de que, tras la guerra, surgiera un Estado ucraniano independiente. Se estima que murieron entre 70.000 y 100.000 civiles polacos, la mayoría campesinos. Los ataques fueron coordinados, afectaron a cientos de aldeas y se dirigieron contra población civil desarmada. El hecho fue contestado por unidades del Ejército Nacional Polaco (Armia Krajowa) y milicias locales, que llevaron a cabo represalias contra civiles ucranianos. Las víctimas ucranianas se estiman entre 10.000 y 20.000 personas.

Aunque el conflicto tiene raíces anteriores a la Segunda Guerra Mundial, fue durante la invasión alemana y soviética cuando se destruyó toda autoridad creando un vacío de poder que permitió la violencia masiva. El Parlamento polaco reconoce oficialmente estos hechos como genocidio contra la población polaca, y reclama memoria, reconocimiento y exhumaciones de las víctimas. Ucrania, aunque reconoce crímenes graves contra civiles polacos, evita el término «genocidio». Algo que Rusia ha aprovechado para dividir a Polonia y Ucrania.

En los últimos años, –especialmente desde la invasión rusa de 2022–, ha habido avances reales, pero prudentes: declaraciones conjuntas de duelo y respeto a las víctimas; apertura limitada a exhumaciones y memoriales. Y compromiso político de no instrumentalizar el pasado para romper la cooperación actual.

Que la cuestión haya vuelto a aparecer entre Zelenski y Nawrocki muestra que la herida sigue abierta, aunque ambos gobiernos coinciden en que no debe romper la alianza estratégica actual frente a Rusia.

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