La izquierdista presidenta hondureña, Xiomara Castro, había convocado el domingo a una reunión «urgente» de la CELAC
Xiomara Castro exige el recuento total de los votos y acusa a Trump de interferir en las elecciones de Honduras
La presidenta hondureña ordena un recuento total pese a la proclamación oficial del vencedor y eleva la tensión institucional y diplomática a días del relevo en el poder
La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, elevó este sábado la tensión institucional y diplomática al exigir el recuento total de los votos de las elecciones generales del pasado 30 de noviembre y al acusar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de haber interferido en el proceso electoral. Todo ello cuando faltan apenas 17 días para el final de su mandato y después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamara oficialmente como ganador al conservador Nasry ‘Tito’ Asfura.
Tras una reunión del Consejo de Ministros, Castro ordenó al CNE que inicie «de inmediato» el escrutinio de todos los votos, pese a que el órgano electoral ya declaró los resultados. El presidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, advirtió que, si el ente electoral no cumple la instrucción, será el propio Parlamento el que asuma el recuento, amparándose en el artículo 205, numeral 7, de la Constitución.
Redondo defendió la iniciativa como un «hecho histórico» y aseguró que el objetivo es que se cuenten los votos de las 19.167 juntas receptoras y que el resultado final sea respetado «gane quien gane».
El material electoral permanece custodiado por centenares de militares y policías, mientras el país se adentra en una nueva fase de incertidumbre política, a pocas semanas de que Asfura deba asumir la Presidencia, el próximo 27 de enero, conforme a la ley. El pasado 18 de diciembre, la propia Castro había afirmado que aceptaría los resultados oficiales del CNE.
En paralelo a la ofensiva institucional interna, la presidenta hondureña dirigió un mensaje público a Donald Trump en la red social X, en el que le pidió sostener «un diálogo directo y franco» sobre el proceso electoral. Castro acusó al mandatario estadounidense de haber influido negativamente en los comicios mediante pronunciamientos públicos a favor de Asfura, realizados días antes de la votación.
En su mensaje, la presidenta justificó la sanción del Decreto Legislativo No. 58-2025, aprobado por 69 diputados, alegando que el CNE se ha negado «injustificadamente» a escrutar 4.774 actas, correspondientes a 1.558.689 votantes. Según Castro, esa omisión desconoce sin causa legal el voto de más de un millón de hondureños y constituye una «grave violación de la Constitución».
La mandataria denunció además que el CNE no resolvió 292 impugnaciones presentadas en tiempo y forma, relacionadas con presuntas inconsistencias, adulteración de actas, votos irregulares, urnas infladas, más de 500.000 votos sin respaldo biométrico y alteraciones del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP). También acusó al Tribunal de Justicia Electoral de actuar fuera de la ley al negar el recuento de 435 urnas sin integrar su pleno y con solo dos magistrados.
Castro aseguró que no será «cómplice del cinismo institucional» de unos órganos electorales que, a su juicio, han cedido de nuevo ante la injerencia extranjera, y afirmó que Honduras no atraviesa una crisis legal, sino una crisis «de ética, de moral y de valentía democrática».
La reacción de la presidenta se produjo horas después de que el Gobierno de Estados Unidos advirtiera de «severas consecuencias» ante cualquier intento de revertir el resultado electoral que dio la victoria a Asfura, candidato respaldado públicamente por Trump. Frente a ese mensaje, Castro insistió en la necesidad de una comunicación directa con la Casa Blanca para abordar la situación «con responsabilidad, respeto mutuo y transparencia», en un momento decisivo para la estabilidad política e institucional del país centroamericano.