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El primer ministro polaco, Donald Tusk, llega a la reunión de la Coalición de la Voluntad en ParísAFP

¿Por qué Polonia no envió tropas a Groenlandia?

Donald Tusk ha dejado claro que no enviará tropas para proteger y fortalecer el territorio de Groenlandia frente a las pretensiones de Donald Trump de hacerse con la isla como sí han hecho otros países de la UE

Varsovia ha dejado claro su rechazo a participar en el despliegue militar anunciado por varios países europeos en Groenlandia. El primer ministro polaco, Donald Tusk, declaró en una rueda de prensa que su país no enviará soldados a la isla ártica en la actual crisis geopolítica que ha surgido tras las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el Ártico. Según Tusk, un intento de un miembro de la OTAN por tomar control del territorio de otro sería «el fin del mundo tal y como lo conocemos», en referencia al posible quiebre del orden basado en la solidaridad aliada.

Para el Gobierno polaco, la amenaza no reside únicamente en la presencia militar en el norte –que para Varsovia sería simbólica y costosa–, sino en proteger la credibilidad del marco de seguridad euroatlántico que ha sostenido la paz en Europa desde el final de la Guerra Fría. Las declaraciones de Tusk destacan que preservar la cohesión de la OTAN y el correcto funcionamiento de sus mecanismos de defensa colectiva debe ser una prioridad, antes de destinar unidades militares a misiones en escenarios lejanos.

La decisión de Varsovia refleja la decisión de mantener un perfil centrado en la defensa de sus fronteras orientales, ante un incremento sostenido de las tensiones con Rusia debido a la invasión de Ucrania.

Polonia sufre constantes amenazas híbridas desde el lado este, la más reciente hace tan solo unos días. Krzysztof Gawkowski, ministro de Digitalización, anunciaba que las autoridades polacas habían detectado un ataque cibernético coordinado contra la infraestructura energética del país que, según investigaciones, estuvo dirigido a provocar apagones generalizados durante un periodo de clima extremadamente frío en el país, desde hace dos semanas las temperaturas no superan los -5º y nieva desde hace quince días.

El ataque se centró en sistemas de comunicación entre centrales eléctricas (incluidos cogeneradores) y operadores de red, así como en instalaciones de energía renovable. Las defensas polacas lograron repelerlo antes de que causara cortes masivos de electricidad, evitando así un apagón nacional real. Gawkowski afirmó que el ataque fue el más grave contra la infraestructura energética de Polonia en años y que el objetivo principal parecía ser desestabilizar el país creando caos social en pleno invierno.

Aunque Varsovia no ha acusado directamente a Moscú en términos definitivos, señalan que hay indicaciones sólidas de que grupos vinculados a los servicios de Inteligencia rusos estaban detrás de la operación.

Polonia sitúa como prioridad principal su seguridad en el flanco oriental de la OTAN. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, Varsovia ha sido uno de los países más vocales en pedir una respuesta unificada de la alianza para contener a Moscú y prevenir agresiones en Europa central y oriental. Este contexto explica por qué el Gobierno prefiere centrar sus esfuerzos –y recursos militares– cerca de sus propias fronteras.

La experiencia histórica de conflictos con el Este y la cercanía geográfica a zonas de guerra marcan la política de defensa polaca, que prioriza la disuasión y la cooperación dentro de la OTAN por encima de despliegues en territorios remotos o crisis geoestratégicas emergentes fuera de Europa central.

«Operación Resistencia Ártica»

Trump insiste en que el control estadounidense de Groenlandia es vital para la seguridad nacional frente a posibles influencias de Rusia y China, e incluso sugiriendo que todas las opciones, incluida la intervención militar, están sobre la mesa. Ante la amenaza y lo ocurrido en Venezuela, varios países aliados –como Francia, Alemania, Suecia y Noruega– han enviado contingentes reducidos para ejercicios bajo la «Operación Resistencia Ártica», coordinados con Dinamarca para reforzar la presencia de la OTAN en el Ártico.

Actualmente Polonia alberga alrededor de 10.000 soldados estadounidenses en su territorio como parte de la presencia militar de la OTAN en Europa. Esa cifra incluye fuerzas rotativas y unidades estacionadas de forma más estable, como el V Corps Forward Command en Poznań, que sirve de cuartel general avanzado para las operaciones estadounidenses en la región. Este despliegue no tiene una fecha oficial de retirada y, según declaraciones de altos funcionarios polacos y estadounidenses, no está previsto que disminuya en el corto plazo. De hecho, líderes de ambos países han reiterado su compromiso de mantener una presencia sustancial como parte de la estrategia de disuasión frente a Rusia y otras amenazas regionales.

La presencia de tropas estadounidenses es un elemento clave de la política de defensa polaca: actúa como un elemento disuasorio tangible contra posibles agresiones, y también refuerza los lazos operativos entre las Fuerzas Armadas polacas y las estadounidenses. Y a principios de este año, con la intención de estrechar relaciones, el Gobierno de Estados Unidos aprobó una inversión superior a 500 millones de dólares destinada a modernizar y fortalecer la infraestructura militar en Polonia.

La presencia de tropas estadounidenses es un elemento clave de la política de defensa polaca

A pesar de las tensiones globales, la relación entre Varsovia y Washington se mantiene estratégica y reforzada. El Gobierno polaco ha dejado claro que, aunque apoya firmemente la alianza transatlántica, también es consciente de los riesgos de depender exclusivamente de Washington para su seguridad. Esto se refleja en su rechazo a participar en operaciones que interprete como potencialmente provocativas fuera de su esfera de interés geoestratégico directo, como es el caso de Groenlandia.

Este enfoque pragmático busca un equilibrio: aprovechar la alianza con Estados Unidos para reforzar la seguridad nacional y regional, sin comprometerse en operaciones que puedan generar tensiones innecesarias dentro de la propia OTAN o distraer recursos de las amenazas más inmediatas.

La negativa de Polonia a enviar tropas a Groenlandia no es una postura ideológica: es el resultado de una evaluación estratégica que prioriza la defensa de su territorio, la cohesión de la OTAN y la estabilidad en Europa del Este. En un mundo donde las tensiones entre grandes potencias se intensifican –desde el Ártico hasta la frontera con Rusia–, Varsovia parece apostar por una cooperación firme con Washington para defender los intereses compartidos, mientras evita compromisos que podrían fracturar la alianza o poner en riesgo su seguridad regional inmediata.