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El dictador cubano Raúl Castro mira en el Gran Teatro de La Habana, el 22 de marzo de 2016 en La Habana, Cuba

El dictador cubano Raúl Castro en el Gran Teatro de La Habana, en 2016 junto a funcionarios del régimen comunistaDouliery Olivier

Mike González, de la Fundación Heritage: «La Habana es el epicentro de la desestabilización de EE.UU. e Iberoamérica»

En un informe publicado por CEU-Cefas se subraya la necesidad de mirar más allá de Venezuela para comprender plenamente las amenazas que enfrenta el Hemisferio Occidental

«Venezuela está recibiendo toda la atención tras la detención del dictador Nicolás Maduro, pero es importante tener en cuenta que el régimen comunista cubano es el cerebro del plan de Caracas para desestabilizar las calles de Estados Unidos y el resto del continente americano» advierte el informe suscrito por Mike González, investigador sénior de la The Heritage Foundation.

En un análisis titulado La casa del terror: cómo Cuba ha exportado muerte y caos durante sesenta años publicado en castellano por el Instituto de Estudios Americanos CEU-Cefas, González señala que «el régimen cubano ha intentado infligir una herida mortal a Estados Unidos desde que la utopía comunista irrumpió en escena el Día de Año Nuevo de 1959».

«Aunque muchos puedan descartar a este dinosaurio ideológico como inofensivo, pensando que ninguna amenaza podría proceder de un régimen que lanza insultos desde una ciudad en ruinas, La Habana sigue siendo una casa del odio» advierte en el documento el investigador de la Heritage, el think tank conservador más influyente de Estados Unidos.

Mike González, senior fellow de la Heritage Foundation

Mike González, investigador sénior en The Heritage FoundationThorun Piñeiro

González recordó que «desde el entrenamiento de terroristas marxistas en la década de 1960, pasando por el caos pro-Hamás en universidades estadounidenses en 2024 y 2025, hasta la expansión de sindicatos criminales transnacionales en ciudades de Estados Unidos, los gobernantes de Cuba han tramado durante décadas la desaparición de EE.UU.».

El texto presenta una detallada cronología del terrorismo y el caos patrocinado por Cuba desde 1959 iniciando con el frustrado atentado con bomba en Nueva York en 1960, pasando por Uruguay con los Tupamaros, Colombia con el ELN y las FARC, Brasil con la Ação Libertadora Nacional (ALN), la Conferencia Tricontinental, La Habana en 1966, Chile, Argentina y los sandinistas en Nicaragua.

Según el informe, la CIA ha documentado la ayuda cubana a las guerrillas colombianas: «Muchos dirigentes del Movimiento 19 de Abril, incluido su fundador, Jaime Bateman (quien también asistió a una escuela de cuadros comunistas en Moscú), fueron entrenados en Cuba. Dirigentes del ELN y de las FARC, de orientación moscovita, también recibieron instrucción cubana».

González refiere que el actual presidente de Colombia, Gustavo Petro, antiguo miembro del M-19, ha sido muy explícito sobre la implicación de Castro en el país sudamericano, pero también en México dado que Petro ha revelado que su presidenta, Claudia Sheinbaum, fue un activo secreto del M-19, calificándola como «colaboradora y militante del M-19 en México» y celebrando que la guerrilla M-19 «nos ha dado dos presidentes en América Latina».

De acuerdo con González, el «punto de inflexión» en el cambio de estrategia del castrismo llegó en otra conferencia internacional celebrada en São Paulo 24 años después de la Tricontinental. «El 4 de julio de 1990, miembros de 48 grupos socialistas, comunistas y terroristas de toda Iberoamérica se reunieron en la metrópolis financiera brasileña por invitación de Fidel Castro y del futuro presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, entonces presidente del Partido de los Trabajadores de Brasil».

«Aunque el Foro aconseja ganar elecciones en lugar de llegar al poder a tiros, no ha abandonado la lucha armada allí donde cree que puede triunfar. Desde hace más de tres décadas, el Foro se ha convertido en una de las principales estructuras a través de las cuales La Habana y su Estado aliado venezolano exportan terror y drogas al mundo entero» señala González en su informe.

Si bien, La Habana y Caracas negaron esta profunda relación, el informe suscrito por González recuerda que «durante años, funcionarios cubanos mintieron sobre la considerable guardia palaciega del régimen cubano en Caracas. El ministro de Asuntos Exteriores Bruno Rodríguez, uno de muchos, dijo, por ejemplo, en un discurso en La Habana el 19 de febrero de 2019: 'La acusación del presidente de los Estados Unidos de que Cuba mantiene un ejército privado en Venezuela es indignante. Le reto a que presente pruebas'». Las pruebas fueron aportadas la madrugada del 3 de enero durante la captura de Nicolás Maduro en Caracas.

Para González, la mano larga del comunismo cubano ha llegado también a Chile y Colombia, «cuando ambos países vieron grandes protestas callejeras que impulsaron la elección de los marxistas Gabriel Boric como presidente en Chile en 2019 y Petro en Colombia en 2022».

En el caso de Estados Unidos, el influjo de La Habana estuvo detrás de los disturbios por George Floyd en 2020 que «estuvieron a punto de conducir a una transformación social, además de la duradera relación entre Black Lives Matter y Maduro, y el presidente marxista de Bolivia Evo Morales».

González concluye su análisis señalando que «ahora que la Administración Trump ha actuado de manera decisiva para arrestar a Nicolás Maduro y extraditarlo a Estados Unidos para que se enfrente a la justicia, ha dirigido su mirada al régimen cubano, la cabeza de la serpiente de los problemas en el Hemisferio Occidental».

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