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Boric puentea a Kast y cuela a Bachelet en la carrera a la Secretaría General de la ONU

El presidente de Chile, aunque su legislatura termina el 10 de marzo y José Antonio Kast es presidente electo, ha decidido ningunearle y presentar la candidatura de la la socialistas a suceder a António Guterres en la Secretaría General de Naciones Unidas

AME1078. SANTIAGO (CHILE), 02/02/2026.- Fotografía cedida por la Presidencia de Chile del mandatario Gabriel Boric (c), hablando durante una declaración a la prensa junto a la expresidenta Michelle Bachelet (2-i) este lunes en el palacio de La Moneda, en Santiago (Chile). Boric anunció la inscripción formal de la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018), en las elecciones de finales de año para ocupar la Secretaría General de las Naciones Unidas. EFE/EFE/ Presidencia De Chile /SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)

Gabriel Boric junto a Michelle Bachelet, la embajadora de México, Laura Moreno, el de Brasil, Paulo Paheco y el canciller chileno Alberto van KlaverenEFE

La ruleta de la fortuna para presidir la ONU ha comenzado a girar. El actual secretario, António Guterres, entra en la recta final de su mandato y los aspirantes a sucederle forman cola.

La norma no escrita indica que le toca el turno para ocupar su puesto a un candidato hispanoamericano que debe ser propuesto por el Gobierno de su país (presidente o ministro de Asuntos Exteriores).

En esa línea aumenta a la opinión de que el elegido debe ser una mujer, pero la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca convierte esta probabilidad en un detalle secundario y más conociendo su despreció por Naciones Unidas.

Por ahora no hay voces que se alcen en contra de elegir a un hispanoamericano al frente de la Secretaría General, aunque la última palabra la tiene el Consejo de Estado. Es decir, los cinco países que pueden poner un veto al candidato: Estados Unidos, la Federación de Rusia, China, Reino Unido y Francia.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, lleva tiempo trabajando para encumbrar a Michelle Bachelet al más alto puesto de la mayor organización mundial. Su legislatura termina el 10 de marzo y, aunque José Antonio Kast es presidente electo, ha decidido despedirse con una última decisión que levanta ampollas en la nueva derecha que consiguió el voto mayoritario para el republicano.

Boric anunció oficialmente el pasado lunes la candidatura de la expresidenta socialista y actual vicepresidenta del Club de Madrid. La iniciativa sorprendió por partida doble o mejor dicho, triple. El presidente en ejercicio lo hizo de la mano de los presidentes de Brasil y México, Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva.

El tridente de izquierdas más poderoso del hemisferio sur unió fuerzas para enviar un mensaje directo a Washington y, de paso, ningunear a Kast. «Se enteró por la prensa», observa el historiador Alejandro San Francisco.

Los medios de comunicación chilenos han tratado de lograr una reacción a la jugada de Boric, pero no lo han logrado. Kast se limita a comentar que cuando asuma la Presidencia de Chile se pronunciará sobre la gestión y apuesta de los tres países más fuertes de la región a excepción de Argentina.

La Argentina de Javier Milei, con la que el chileno mantiene excelentes relaciones, ha dado a conocer a su candidato: Rafael Grossi. Actual director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, tiene un perfil técnico lejos de cualquier ideología woke o lo contrario.

Diplomático de carrera, afable y de buen talante, Grossi sabe manejarse sin generar asperezas con el régimen iraní, al que ha tenido que tratar para inspeccionar su programa de energía atómica. Está muy bien visto por el Consejo de Seguridad y no tiene enemigos. Su problema… no es mujer.

La discriminación positiva juega una baza importante en esta designación o reemplazo de António Guterres. Bachelet ha sabido históricamente aprovecharse de su condición de mujer a pesar de que en los puestos ejecutivos que ha ocupado no ha dejado una herencia notable. Pero algo extraordinario sucede con ella: le gusta a la masa y empatizan con ella, aunque la eficiencia no esté entre los términos favoritos de su vocabulario.

«Boric la propone porque está convencido de que es una buena candidata, que lo hará bien. Además, tiene la capacidad de unir a la izquierda», reflexiona San Francisco. La incógnita es si tras su investidura José Antonio Kast será capaz de retirar su candidatura, una opción que está dentro de sus atribuciones. «No lo creo, –puntualiza– Cuesta mucho apoyarla, pero más no hacerlo».

Una decisión como esa, retirar la candidatura de una expresidente a la Secretaría General de la ONU, es difícil de asimilar y lleva implícito asumir riesgos innecesarios. Además, implicaría apoyar al candidato de Javier Milei o presentar uno nuevo y el próximo Gobierno del Palacio de la Moneda, no puede –ni debe– empezar abriendo ese frente.

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