La sombra del Mosad alcanza al «espía» Epstein: ¿era el pederasta un agente israelí?
El FBI no parece tener dudas de que financiero trabajaba para uno de los servicios de inteligencia considerado, hasta el 7 de octubre de 2024, uno de los mejores del mundo
El exministro de Cultura francés Jack Lang y el pederasta confeso Jeffrey Epstein en París
En vida de Jeffrey Epstein el secreto sobre sus abusos y red de explotación de niñas y mujeres se mantenía bajo llave. Muerto el pederasta, la caja de Pandora se ha abierto y los vientos de la venganza del difunto recorren el planeta.
Supuestamente suicidado en su celda de seguridad, el individuo que despertaba el interés de hombres de negocios, políticos, presidentes, artistas o intelectuales, ha logrado abrir el ventilador de la inmundicia y salpicar a gente que parecía inmune.
Casi nadie con una pizca de poder parece quedarse fuera del escándalo. El efecto del huracán Epstein afecta hasta a la memoria del interesado, que no dejó escapar un contacto en América y mucho menos en Europa donde la lista de los damnificados por tener contacto con él, ironías de la historia, es superior a la de su país de nacimiento.
Epstein por Epstein en los más de tres millones de documentos desclasificados, 180.000 imágenes y 2.000 vídeos, han levantado la liebre sobre la posibilidad de que realizara actividades de Inteligencia para servicios extranjeros. En concreto, para el Mosad un rumor que circuló con fuerza mientras vivía y que trató de desmentir.
Jeffrey Epstein, judío por parte de madre y padre, cuando alcanza la cima de Wall Street llevó de viaje a Israel al matrimonio que nunca nadó en al abundancia. Mantuvo una relación fluida con un país sobre el que, para sorpresa de muchos, observa en un correo: «No me gusta Israel para nada». La afirmación no se correspondería con la realidad, más bien lo contrario según el FBI, como recuerda The Times.
Los documentos o archivos que han visto ahora la luz destacan la relación que mantenía con Ehud Barak, primer ministro de Israel entre 1999 y 2001. A este le pide que se ocupe de «dejar claro que no trabajo para el Mosad». En otro mail, le pregunta si «alguien te ha pedido que contactes con ex agentes del Mosad para realizar trabajos sucios».
La Oficina Federal de Investigación , según el diario británico, no tiene dudas de que Epstein trabajaba para uno de los servicios de Inteligencia considerado, hasta el 7 de octubre de 2024, uno de los mejores del mundo. The Times, recoge que llegó a donar un millón y medio de dólares a una agencia de inteligencia, Carbyne (antes Reporty Homeland Security) y otras empresas y startups tecnológicas.
Identificar con el Mosad a un pederasta internacional que ha puesto en jaque hasta a la monarquía noruega no ayuda a mejorar la imagen de Israel. Benjamín Netanyahu. consciente de esto, ha reaccionado rápido en Twitter, hoy X, y desmentido cualquier vínculo: «No era espía», escribió.
En un post de tres párrafos Bibi, como se conoce familiarmente a Netanyahu, se esfuerza en desmentir la teoría del FBI.
«La inusual relación cercana de Jeffrey Epstein con Ehud Barak no sugiere que Epstein trabajara para Israel. Demuestra lo contrario», afirma en la primera línea el actual primer ministro.
A renglón seguido añade: «Estancado en su derrota electoral de hace más de dos décadas, Barak ha intentado obsesivamente durante años socavar la democracia israelí trabajando con la izquierda radical antisionista en intentos fallidos de derrocar al gobierno electo israelí», reprocha al hombre que sucedió a Ariel Sharon al frente del Gobierno y atacó los suyos con vehemencia.
Netanyahu no olvida y aprovecha el momento para despecharse contra Ehud Barak: «La fijación personal de Barak lo llevó a involucrarse en actividades públicas y tras bastidores para socavar al gobierno de Israel, incluyendo impulsar movimientos de protesta masivos, fomentar el malestar y alimentar narrativas falsas en los medios de comunicación», zanja.
The Times recoge testimonios basados en algunos de los archivos donde sugieren que el financiero al que a principios de siglo y hasta su detención, todos se querían arrimar, tenía realmente vínculos con la Inteligencia israelí. También, según lso archivos mostraría su incredulidad a la muerte, presuntamente accidental, de Robert Maxwell.
El magnate de los medios de comunicación, también judío, murió en las costas de Canarias en noviembre de 1991, tras sufrir, en teoría, un accidente en su yate. Padre de su amante y cómplice Ghislaine Maxwell, –hoy condenada a 20 años de prisión–, también él estuvo identificado con el Mosad.
La agencia hebrea estuvo bajo sospecha –para muchos continúa– como supuesto brazo ejecutor del magnate, un hombre con escasos escrúpulos que habría intentado jugar a varias bandas. Con sus diferencias, como Jeffrey Epstein.