El presidente argentino, Javier Milei
El Congreso argentino da luz verde a la reforma laboral de Milei y la devuelve al Senado tras suprimir el artículo sobre bajas médicas
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto con 135 votos a favor y 115 en contra en una jornada marcada por huelga general y disturbios en las inmediaciones del Parlamento
La Cámara de Diputados de la Nación Argentina aprobó este viernes el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno del presidente Javier Milei, que ahora regresará al Senado para su sanción definitiva tras la eliminación del controvertido artículo que modificaba las licencias por enfermedad.
La denominada Ley de Modernización Laboral fue avalada por 135 votos a favor y 115 en contra, sin abstenciones, culminando un intenso debate parlamentario que se prolongó durante toda la jornada del jueves. El texto ya había recibido el visto bueno del Senado el pasado 11 de febrero, pero deberá ser nuevamente tratado por la Cámara Alta debido a los cambios introducidos.
El Ejecutivo accedió a retirar el artículo 44, que reducía del 100 % al 75 % o al 50 % el salario de los trabajadores que sufrieran enfermedades no vinculadas directamente con su actividad laboral, como lesiones derivadas de actividades deportivas en su tiempo libre. La supresión de este punto se produjo tras la presión de aliados de La Libertad Avanza.
Durante la sesión, el diputado Ricardo Almirón defendió que la reforma pretende «fomentar la creación de empleo, actualizar la legislación de los tiempos que corren y garantizar el máximo grado de protección y libertad de todos los argentinos y trabajadores».
La norma introduce modificaciones de calado en una legislación cuya base se remonta a 1974. Entre los cambios más relevantes figura una nueva fórmula para calcular las indemnizaciones por despido, que en la práctica implicará su reducción. Asimismo, se crea un banco de horas extras que se compensarán con tiempo libre, sin retribución adicional.
El texto también amplía el número de actividades consideradas esenciales, obligadas a mantener entre el 50 % y el 75 % de los servicios en caso de huelga, y tipifica como infracciones «muy graves» los bloqueos o tomas de establecimientos y las acciones que afecten la libertad de trabajo de quienes no se adhieran a una protesta.
La oposición cargó con dureza contra el proyecto. Sergio Palazzo, de Unión por la Patria, denunció que bajo la etiqueta de modernización se esconde «la regresión más brutal» de derechos laborales, mientras que otros diputados cuestionaron la eliminación de la ley de teletrabajo y el impacto sobre los trabajadores de plataformas digitales.
La votación tuvo lugar en medio de una huelga general y de disturbios en la Plaza del Congreso, en Buenos Aires, donde las fuerzas de seguridad cargaron tras intentos de derribar el vallado del legislativo. Con este paso, la reforma encara su tramo final en el Senado en un clima de fuerte división política y social.