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Trump volvió a hacerlo

El presidente de Estados Unidos, recuperada la normalidad, o algo parecido, insistió en continuar con la cena de los corresponsales: «Que siga el espectáculo». El servicio secreto se lo desaconsejó y acató las instrucciones

Act. 26 abr. 2026 - 12:20

El presidente de Estados Unidos lo ha vuelto a hacer. Donald Trump ha convertido un intento de magnicidio en un triunfo político. Un «lobo solitario», según sus palabras, intentó –aunque no lo logró– entrar en el salón del Hotel Hilton donde se celebraba la cena anual con los corresponsales extranjeros.

Las imágenes muestran al sujeto corriendo con un arma al hombro y otra en la mano. El FBI y el servicio secreto intervienen a tiempo y logran abatirlo. Lo hieren pero está vivo y consciente. El atacante, identificado como Cole Thomas Allen, había disparado antes a un agente en el pecho. Salvó la vida gracias al chaleco.

Donald Trump permaneció en su sitio junto a su mujer. El mentalista Oz Pearlman estaba de pie, a su lado, haciéndoles uno de sus trucos. El resto de los asistentes se protegieron de inmediato, en su mayoría, bajo las mesas. El presidente pensó que el estruendo, como explicaría más tarde, se debía a la caída de una bandeja o a un incidente fortuito en el servicio. Melania no dudó. Intuyó la escena real al instante.

El matrimonio fue evacuado en cuestión de segundos. El mismo protocolo se aplicó al vicepresidente JD Vance –en Washington tras suspenderse las conversaciones en Islamabad–, al secretario de Estado, Marco Rubio; al de la Guerra, Pete Hegseth; al de Sanidad, Robert F. Kennedy Jr. y al propio director del FBI, Kash Patel. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, también fue llevada en volandas. En esa cena estaba presente hasta la viuda de Charlie Kirk, Erika.

El presidente de Estados Unidos, recuperada la normalidad, o algo parecido, insistió en continuar con la cena: «Que siga el espectáculo», habrían sido sus palabras de acuerdo a declaraciones de testigos, como recoge la prensa. El dispositivo de seguridad desaconsejó la medida y Trump acató las instrucciones, le evacuaron y convocó a los periodistas en la Casa Blanca.

En su despacho, en el histórico salón Oval, el presidente dio detalles de los momentos vividos. Calificó de «trastornado» al atacante, recordó que los atentados sólo se planifican contra gente importante como él y emplazó a todos los corresponsales a poner una fecha para celebrar la cena que Cole Thomas Allen, de 31 años, les había arruinado. «No me gusta que esta gente enferma, estos matones, cambien el ritmo de nuestra vida o el curso de lo que hacemos», lamentó.

Donald Trump siguió con su vida, debió cenar en la Casa Blanca y conformarse con su máquina de Coca-Cola. El presidente de los Estados Unidos había vuelto a dar muestras de que es imperturbable ante los ataques de otros y que, una vez más, lo que no le mata le fortalece.

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