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Varios automovilistas pasaron junto a una valla publicitaria antiestadounidense que hacía referencia al presidente Donald Trump y al estrecho de Ormuz, instalada en un edificio de la plaza Valiasr en Teherán.

Cartel antiestadounidense con referencias a Donald Trump y al estrecho de Ormuz, en la plaza Valiasr, en TeheránAFP

La enésima propuesta de Irán para poner fin a la guerra con Estados Unidos: ¿en qué consiste el plan de 14 puntos?

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de la República Islámica ha advertido de que Donald Trump debe elegir entre «una operación militar imposible o un mal acuerdo»

Las negociaciones entre el régimen iraní y Estados Unidos para poner fin a la guerra siguen estancadas. Las propuestas para acabar con las hostilidades viajan de un lado a otro, con los paquistaníes de por medio, enredándose hasta en el más mínimo detalle y con el gran tema fuera de la mesa: el programa nuclear de la República Islámica. El propio presidente estadounidense, Donald Trump, en una de sus muchas declaraciones, confesó la semana pasada que no estaba dispuesto a que su equipo negociador hiciera 18 horas de viaje –hasta Islamabad– cada vez que se fuera a cambiar una coma.

Unas palabras que demuestran la frustración y los nulos avances en los contactos entre Teherán y Washington, que no han vuelto a reunirse cara a cara desde el pasado 11 de abril, tras 21 horas de reunión que acabó como empezó, sin acuerdo. El vicepresidente J. D. Vance, quien encabezó la delegación estadounidense, se levantó de la mesa y advirtió de que Estados Unidos había transmitido a Teherán su «oferta final y definitiva». Hasta hoy, esa oferta sigue debatiéndose y modificándose, mientras el alto el fuego de dos semanas anunciado por Trump el pasado 7 de abril se ha prorrogado de manera indefinida y la región contiene el aliento en medio de una calma chicha.

Así, la teocracia islamista informó de que había enviado en la noche del jueves –siempre a través de los mediadores paquistaníes– una nueva propuesta para las negociaciones de paz, tras haber rechazado Trump la última la semana pasada. Según publicó la agencia de noticias semioficial Tasnim, afiliada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), «Irán presentó una respuesta de 14 puntos a una propuesta [previa] de Estados Unidos». El medio iraní asegura que Washington había planteado una tregua de dos meses para mantener conversaciones, pero Teherán defiende que «los problemas deben resolverse en 30 días» y que las negociaciones deben centrarse en el «fin de la guerra» en lugar de extender el alto el fuego.

Trump ya adelantó el viernes que no estaba «satisfecho» con la última oferta, aunque este sábado matizó que aún no conocía todos los detalles. «Me explicaron el concepto del acuerdo. Me darán la redacción exacta ahora», aclaró el republicano a los periodistas a bordo del Air Force One. Por el momento, no han trascendido muchos detalles sobre el plan enviado por Teherán, al que ya ha respondido su contraparte. Pero, de lo poco que se conoce, la República Islámica, a diferencia del anterior borrador, ya no impone como condición para reunirse en persona que Estados Unidos levante su bloqueo del estrecho de Ormuz.

La teocracia islamista estaría dispuesta a desbloquear esta estratégica vía, por donde transita el 20 % del crudo y gas mundial, así como retirar las minas, antes de que Washington hiciera lo propio. Sin embargo, el expediente nuclear se mantiene como el gran elefante en la habitación. Trump insiste en que Irán no puede hacerse con armas nucleares y debe detener su enriquecimiento de uranio. En una oferta anterior, el régimen iraní hablaba de tres fases y dejaba el programa nuclear para el final. Ahora, Teherán estipula que en una fase dos, y una vez llegado a un acuerdo de no agresión tanto con Estados Unidos como Israel, su país pasaría a enriquecer uranio al 3,6 % –lejos del 60 % actual–, en conformidad con el «principio de almacenamiento cero».

Asimismo, rechazan el desmantelamiento de su infraestructura nuclear o la destrucción de estas instalaciones y reclaman el levantamiento de las sanciones, incluyendo la liberación gradual de los fondos congelados en un tiempo determinado. En una tercera etapa, la República Islámica propone entablar un diálogo estratégico con los países vecinos para «construir un sistema de seguridad que incluya a todo Oriente Medio». Con este último borrador, muy similar en forma y fondo a su antecesor, encima de la mesa, la Guardia Revolucionaria advirtió este domingo a Trump que debe elegir entre una operación militar «imposible» o un «mal acuerdo».

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