Fundado en 1910
Una mujer iraní camina junto a un mural antiestadounidense en una calle de Teherán, Irán, este lunes.

Una mujer iraní camina junto a un mural antiestadounidense en una calle de Teherán, IránEFE

Marchas y contramarchas que desconciertan al mundo: Irán y EE.UU. se enredan en Ormuz y en las negociaciones

Washington y Teherán tensan la fina cuerda de la que pende el alto el fuego para forzar concesiones en un acuerdo para poner fin a la guerra

Los últimos días y horas han sido desconcertantes en lo que a la guerra de Irán se refiere. Las negociaciones continúan entre bambalinas. La semana pasada, el régimen iraní envió un plan de 14 puntos para poner fin al conflicto, a través de los mediadores pakistaníes, y Washington mandó su respectiva contrapropuesta. Sobre este intercambio reinó el silencio, roto por el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, en la noche de este pasado domingo, de una operación marítima, bautizada como 'Proyecto Libertad', para «guiar» a los barcos bloqueados en el estrecho de Ormuz, desde su cierre por parte del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) el pasado 28 de febrero.

Trump justificó esta nueva operación, con unas cien aeronaves y 15.000 soldados, como un «gesto humanitario». «Nuestro apoyo a esta misión defensiva es esencial para la seguridad regional y la economía global, al tiempo que mantenemos el bloqueo naval», concretó poco después el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central. Sin embargo, Irán no acogió esta misión como un gesto de buena voluntad, sino como un desafío a su soberanía sobre este estratégico paso, por donde transita el 20 % del crudo y gas mundial, así como otros productos básicos para la economía global. El día después del anuncio, es decir, el lunes, fue la jornada más confusa de todas desde que entrara en vigor el alto el fuego el pasado 8 de abril.

La República Islámica respondió al 'Proyecto Libertad' de Trump abriendo fuego contra un buque de guerra de Estados Unidos que, supuestamente, navegaba cerca de la isla de Kharg. Washington negó de inmediato esta información, pero un almirante estadounidense reconoció a la agencia Reuters un ataque con misiles contra uno de sus barcos. Ese mismo día, el régimen de los ayatolás lanzó, por primera vez en un mes, un ataque con misiles y drones contra Emiratos Árabes Unidos (EAU), en el que un dron logró impactar contra un complejo petrolero en Fujairah. Una ofensiva que Teherán reconoció y de la que, además, responsabilizó a Estados Unidos por su «aventurismo» en Ormuz. Irán fue un paso más allá y proclamó que ampliaba su soberanía del estrecho sobre las aguas de Emiratos para evitar que este país pudiera exportar petróleo a través del oleoducto Habshan-Fujairah.

Tan solo 24 horas después, el régimen iraní volvió a atacar Emiratos y Trump, a diferencia de lo que había defendido su secretario de Guerra, Pete Hegseth, en una rueda de prensa anterior en la sede del Pentágono, anunció la suspensión del 'Proyecto Libertad' en el estrecho a petición, aseguró, de Pakistán. El mandatario estadounidense justificó este cambio de parecer diciendo que se debe al «considerable progreso hacia un acuerdo» con Teherán. A esto se sumó otra contradicción de Teherán: el Ministerio de Asuntos Exteriores del país persa negó haber atacado Emiratos en los últimos días. ¿Pero a qué responden estas constantes idas y venidas de los últimos días? Parece ser que todo apunta a un inminente acuerdo para poner fin al conflicto y las partes han tratado de forzar al máximo a su oponente para sacar el mayor beneficio en la negociación.

En lo que sí están de acuerdo dentro de la Administración Trump es que dan la guerra casi por acabada. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró durante una rueda de prensa este martes que la ofensiva contra Irán, lanzada el 28 de febrero, «ha terminado» y que se ha abierto una nueva fase con una operación «defensiva», una postura que permite al presidente estadounidense no someterse al examen del Congreso para continuar con las hostilidades al vencerse el plazo de 60 días que marca la Ley de Poderes de Guerra.

En el caso iraní, las incoherencias responden también a la división dentro del propio régimen entre los representantes políticos y la Guardia Revolucionaria. Además, existe una falta de comunicación como consecuencia de su estrategia de «defensa mosaico», que les permite seguir operando de manera descentralizada a pesar de la decapitación de su cúpula. Esto, sin embargo, provoca que los diferentes comandos tomen decisiones de manera autónoma sin contar con las directrices de los de arriba.

Acuerdo inminente

Con todo, Estados Unidos e Irán parecen estar más cerca que nunca desde el inicio de la guerra de firmar un acuerdo, según informó este miércoles el portal de noticias Axios. De acuerdo con este medio, Washington espera una respuesta de Teherán «sobre varios puntos clave en las próximas 48 horas». La última propuesta plantea una moratoria en el enriquecimiento nuclear y, a cambio, Trump levantaría las sanciones y liberaría miles de millones de dólares en fondos iraníes congelados. Asimismo, ambas partes levantarían el bloqueo sobre el estrecho de Ormuz.

«La Casa Blanca cree estar cerca de un acuerdo con Irán sobre un memorando de entendimiento de una página para poner fin a la guerra y establecer un marco para negociaciones nucleares más detalladas», reveló Axios, citando a dos funcionarios estadounidenses y otras dos fuentes informadas sobre los contactos. Aun así, desde Washington desconfían del resultado porque insisten en que el liderazgo en Irán se encuentra dividido y que podría ser difícil lograr un consenso entre las distintas facciones.

De hecho, Trump amenazó de nuevo, este miércoles, con bombardear el país persa si el régimen no aceptaba las condiciones para la paz. «Si no aceptan, comenzarán los bombardeos y serán, lamentablemente, de un nivel e intensidad mucho mayores que antes», advirtió en un mensaje en su red social, Truth Social. En su publicación, el republicano aseguró que si Teherán aceptaba el memorando, su país pondrá fin a la ofensiva, así como al bloqueo de Ormuz. La República Islámica, que ya estudia la propuesta, rebajó ayer el optimismo y adelantó que «contiene varias cláusulas inaceptables».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas