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Lidia Fernández
CrónicaLidia FernándezVarsovia

Polonia acelera su rearme y lanza un aviso a Europa: «Vivimos tiempos de preguerra»

El ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, plantea un salto estratégico hacia 2030: más gasto militar, menor dependencia de EE.UU. y la ambición de construir el mayor ejército europeo en un contexto de máxima tensión con Rusia

Wladyslaw Kosiniak_Ministro de Defensa de Polonia_Acto en Polonia en enero de 2024

Wladyslaw Kosiniak, ministro de Defensa de Polonia durante un acto en enero de 2024Shutterstock.

Varsovia ha elevado el tono. En un momento de creciente incertidumbre internacional y el deterioro del entorno de seguridad europeo, el ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, presenta una visión estratégica que sitúa a Polonia en la vanguardia del rearme continental.

Lo ha declarado este miércoles durante el foro Defence24 Days, un evento especializado en seguridad y defensa que reúne a responsables políticos, mandos militares y expertos del sector. Un espacio donde se definen prioridades estratégicas y se envían mensajes tanto a aliados como a potenciales adversarios.

El ministro ha sido tajante al afirmar que Polonia se encuentra en un «estado de emergencia» y que Europa vive «tiempos de preguerra». No se trata de una declaración jurídica –no hay activación de mecanismos constitucionales excepcionales–, sino de una caracterización política del contexto actual. Con estas palabras, Kosiniak-Kamysz busca transmitir la idea de que el entorno de seguridad ha cambiado de forma estructural. La guerra en Ucrania, la militarización del flanco oriental de Europa y la incertidumbre sobre la evolución del conflicto configuran, a su juicio, una situación que exige acción inmediata.

El uso de ese lenguaje responde a una lógica clara: justificar ante la opinión pública y los aliados un esfuerzo prolongado en defensa, tanto en recursos como en transformación militar.

Objetivo 2030: el mayor ejército de Europa

Uno de los puntos centrales de su intervención en el foro ha sido la ambición de que Polonia disponga en 2030 del «mayor y más fuerte ejército de Europa». No lo plantea como una realidad actual ni inmediata, sino como un objetivo a medio plazo.

El plan se apoya en cifras concretas: alcanzar hasta 500.000 efectivos en total; de ellos, aproximadamente 300.000 militares profesionales y unos 200.000 reservistas. Para ello, el país ha instalado nuevas estrategias e incentivos para un reclutamiento ampliado; tanto profesional como voluntario. Ha implementado programas de formación masiva para civiles y mantiene un incremento sostenido del gasto en defensa; uno de los más altos de la OTAN en porcentaje de PIB, y el más alto de toda la Unión Europea. Además, de sus constantes tratos y negociaciones con empresas internacionales para la adquisición de equipamiento militar moderno.

La intención no es únicamente cuantitativa. Polonia busca combinar tamaño con capacidad operativa, modernización tecnológica y preparación social para escenarios de crisis. Una apuesta para responder a factores geopolíticos: su proximidad a Rusia y Bielorrusia; su papel como principal apoyo logístico a Ucrania y la percepción de que el flanco oriental de la OTAN es el más vulnerable en términos geográficos.

Más gasto en defensa

A esto se suma una lectura estratégica más amplia: Varsovia considera que Europa debe reforzar su autonomía en defensa ante posibles cambios en la política exterior de Estados Unidos. El ministro insistió en que los países europeos deben aumentar su inversión en defensa. No ha propuesto una cifra nueva, pero su mensaje se alinea con el objetivo –ya existente en la OTAN– de destinar al menos el 2 % del PIB, umbral que Polonia supera ampliamente.

Un argumento que el ministro defiende como respuesta a la amenaza es real y sostenida, no coyuntural. Europa debe asumir más responsabilidad dentro de la alianza. Y el refuerzo militar es clave para la disuasión y la estabilidad. Un posicionamiento que coincide con el debate en la UE sobre la necesidad de rearmarse tras décadas de reducción del gasto militar.

«OTAN 3.0»

El ministro también ha hecho referencia al concepto «OTAN 3.0», la etiqueta con la que se distingue el objetivo de una evolución de la alianza. Bajo la idea de mayor protagonismo de los países europeos, reequilibrio del peso dentro de la alianza y la adaptación a amenazas más complejas y persistentes. En la práctica, apunta hacia una OTAN en la que Europa no dependa tanto de Estados Unidos para su defensa.

Kosiniak-Kamysz no plantea una ruptura con Washington –Polonia sigue siendo uno de sus aliados más cercanos–, pero sí defiende la necesidad de que Europa gane capacidad propia. La estrategia polaca no busca sustituir a Estados Unidos, pero sí complementar su papel; reducir vulnerabilidades en caso de cambios políticos en Washington y fortalecer el pilar europeo de la OTAN. En otras palabras, se trata de una apuesta por una alianza más equilibrada.

El mensaje de Varsovia es doble. Por un lado, una advertencia: el contexto de seguridad europeo es más inestable de lo que era hace una década. Por otro, una hoja de ruta: más inversión, más capacidades y una Europa más autónoma en defensa.

Polonia no solo quiere protegerse, sino redefinir su papel dentro de Europa como potencia militar de referencia en el nuevo equilibrio de seguridad del continente.

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