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Ministro francés del Interior francés Gérald DarmaninAFP

El ministro de Justicia francés propone suspender durante tres años la inmigración legal en Francia

Esta propuesta supone un cambio radical en la política migratoria del Ejecutivo de Emmanuel Macron

Francia ha verbalizado esta semana lo que muchos gobiernos europeos piensan en privado, pero pocos se atreven a decir abiertamente. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ha propuesto suspender durante tres años la inmigración legal porque, ha asegurado, el país ha alcanzado «el límite de su capacidad de integración y asimilación».

La propuesta, formulada en una entrevista en el semanario francés Le Journal du Dimanche, supone un giro histórico incluso para el Ejecutivo centrista de Emmanuel Macron. Darmanin no habló únicamente de frenar la inmigración irregular; apunta directamente a limitar también la inmigración legal, incluyendo permisos laborales y reagrupación familiar, salvo excepciones muy concretas como médicos, investigadores o ciertos estudiantes altamente cualificados.

El diagnóstico del ministro francés refleja una realidad que ya resulta imposible ocultar en numerosos barrios de Francia: dificultades crecientes de convivencia, presión sobre los servicios públicos, inseguridad y una integración cultural cada vez más débil. Darmanin considera que el modelo actual «debe terminar» y plantea incluso reformas constitucionales para establecer cuotas migratorias estrictas.

No se trata de un voz aislada. En los últimos meses, el endurecimiento del debate migratorio en Francia ha sido evidente. El actual ministro del Interior, Bruno Retailleau, ya había defendido controles fronterizos más severos y alertado del impacto de una inmigración masiva sobre la cohesión nacional. Además, distintos sondeos publicados en medios franceses muestran que una mayoría de ciudadanos respalda una pausa temporal de la inmigración. Un estudio citado por Europe 1 sitúa ese apoyo en torno al 67 %.

Francia lleva décadas aprobando leyes migratorias sin lograr controlar realmente los flujos de entrada. Desde 1945 se han sucedido más de un centenar de reformas legislativas sobre inmigración, integración y asilo, muchas de ellas endureciendo requisitos sin resolver el problema de fondo.