Manifestación de miles de personas para protestar por el proyecto de resort de lujo de Kushner, el marido de Ivanka Trump en Albania
Las protestas contra el resort de lujo de Jared Kushner, yerno de Donald Trump, sacuden al Gobierno albanés
Albania está ocupando desde hace semanas espacios en la prensa a los que no está acostumbrado. El país del Mediterráneo tiene un potencial turístico formidable, pero el mayor emprendimiento que hay en marcha ha desatado la ira de buena parte de la población y comienza a sacudir la estabilidad de su Gobierno.
En el último mes las manifestaciones se suceden y la más numerosa, el pasado fin de semana, alcanzó una dimensión inesperada para un Gobierno que ve cómo los movimientos ecologistas extremos se encuentran a un paso de matar la gallina de los huevos de oro del turismo de un país desconocido, pero de una riqueza visual y de servicios extraordinaria.
Manifestación de miles de personas para protestar por el proyecto de resort de lujo de Kushner, el marido de Ivanka Trump en Albania
El detonante de esta ola de protestas es el proyecto de construcción de un mega resort de lujo impulsado por Jared Kushner, yerno de Donald Trump y negociador insustituible en los conflictos de Oriente Medio.
La inversión del complejo hotelero no baja de los 1.400 millones de dólares, el empleo directo e indirecto que generará y el flujo de turistas supondrá para Albania un extraordinario espaldarazo si es capaz de resistir el embate de los miles de albaneses que se manifiestan sin descanso desde hace semanas.
Con la caída del comunismo, Albania comenzó hace 30 años un proceso de transición y reconstrucción sin mayores altercados. El país que trata de sacar la cabeza y ponerse en el mapa como destino fabuloso del Mediterráneo se encuentra desconcertado ante las movilizaciones populares que amenazan con volverse violentas.
La intervención en redes y en un podcast de Ivanka Trump, respaldando el proyecto de su marido, ha levantado aún más ampollas en la oposición y el gentío que se manifestó este fin de semana en Tirana.
La defensa a ultranza del plan, mientras las excavadoras ya están trabajando a toda máquina, en «esta hermosa península con una laguna a un lado y el océano al otro» y la confirmación de lo que todos saben, que el proyecto es «de una magnitud enorme», no molesta a los partidarios que no se manifiestan, pero irrita a los detractores.
Isla de Sazan, Wikipedia
La ubicación de proyecto del matrimonio Kushner es en un lugar paradisiaco en la isla de Sazan, una antigua base militar de la era soviética con un paisaje natural extraordinario, pero también con edificios abandonados que alguna vez fueron utilizados por los militares y sus familias.
La hija mayor y favorita del presidente de Estados Unidos insistió en celebrar la inversión y cada palabra que dijo en su podcast irritó aún más al sector de la población que no quiere oír hablar de complejos turísticos en su paraíso terrenal. «No solo la isla, sino que tenemos 8 kilómetros de costa justo enfrente», proclamó Ivanka en alusión al litoral.
«Parece que el gobierno no quiere creer que toda esta gente en las calles esté en su contra. Esta falta de diálogo, esta indiferencia, esta negativa a buscar una solución, es peligrosa», advierte Afrim Krasniqui, director del Instituto Albanéz de Estudios Políticios, en The Guardian.
Los disturbios no cesan y hasta Bruselas se muestra desconcertada por las movilizaciones que han empezado a reclamar la dimisión del primer ministro. El socialista Edi Rama, reelegido, por cuarta vez, el pasado año ha intentado calamar las aguas, pero no está dispuesto a dar su brazo a torcer. Con la vista puesta en el desarrollo del país –y en la entrada de Albania en la UE– se mantiene firme en su posición y no parece que haya algo que le pueda hacer cambiar de opinión.