Fundado en 1910
Aquilino Cayuela
AnálisisAquilino Cayuela

Irán y Estados Unidos entran en una nueva fase de la guerra a pesar de la frágil tregua

Estamos en una fase de «paz en la guerra» donde no se trata de obtener una victoria final sobre el régimen iraní, por el momento inalcanzable, sino de garantizar que la República Islámica siga siendo más débil y limite sus aspiraciones geopolíticas

Valla publicitaria que muestra al líder supremo iraní asesinado, Ali Khamenei, besando al comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica, Qasem Soleimani, en Teherán

Valla publicitaria que muestra al líder supremo iraní abatido, Alí Jamenei, junto a Qasem Soleimani, en TeheránAFP

Según datos del Pentágono, Estados Unidos ha llevado a cabo ataques de represalia contra Irán. El Comando Central estadounidense en la región (Centcom, por sus siglas), que abarca Oriente Medio, Asia Central y partes del sur de Asia, ha comunicado distintos ataques, desde el viernes, contra silos de misiles y drones iraníes e instalaciones de radar situadas en la costa.

Es la respuesta a Irán por haber atacado un buque mercante con bandera de Singapur. Tal agresión supone para la Administración de Donald Trump una violación del alto el fuego. Por eso desde el pasado viernes se han registrado explosiones en la ciudad iraní de Sirik, en la provincia de Hormozgán, cerca del estrecho de Ormuz.

Estamos inmersos en una «guerra que no cesa», a pesar de las expectativas de paz establecidas en Suiza, aunque más bien supone un añadido a una «paz en la guerra», tomando el título que Unamuno daría a su tercera novela sobre las guerras carlistas (sobre el sitio de Bilbao).

De alguna forma, trato de poner titular a esta otra fase de la guerra de Oriente Medio que ni mucho menos está cerca de acabar ni promete una paz inminente y estable ni mucho menos está cerca de los titulares y los análisis que hace la prensa convencional.

Dicen que la hoja de ruta que se negocia, cerca de Lucerna, en el lujoso complejo hotelero de Bürgenstock, es, en el fondo, una derrota de Estados Unidos. Ni mucho menos. Tampoco es una victoria de Trump, ni de los iraníes ni de nadie por el momento, sino una nueva forma de hacer la guerra.

Recordemos (algo difícil con tanto flujo diario de alarmantes noticias) que hace apenas un año, en otra fase de este conflicto, después de que Estados Unidos e Israel bombardearan las instalaciones de Fordow y otros centros nucleares, en lo que se llamó la «Guerra de los Doce Días», en junio de 2025, la Administración Trump suspendió nuevos ataques aéreos israelíes. Frenó aquella fase de la contienda con Irán.

Pareció que entonces Washington buscaba un acuerdo global con Teherán para poner fin a este ciclo bélico. Su objetivo fundamental se centraba en limitar su programa nuclear. A continuación, la Administración norteamericana celebró otra ronda de negociaciones nucleares con Irán, en el mes de febrero, para conseguir que Teherán limitara el enriquecimiento de uranio. Se trataba de sondear si la República Islámica, al mismo tiempo, moderaría su enfoque belicista hacia toda la región.

Irán hizo algunas concesiones y, según la inteligencia occidental, parecía dispuesto a detener temporalmente el enriquecimiento, pero la inteligencia israelí mostró a los negociadores que Irán no estaba por la labor de abandonar unas ambiciones nucleares más amplias, ni de seguir en su lucha por alcanzar la hegemonía regional.

Por eso la Administración Trump e Israel decidieron que era mejor atacar mientras Irán aún se encontraba relativamente debilitado por la «Guerra de los Doce Días» y los conatos de levantamiento popular en su interior, en lugar de esperar más, dando margen a que recuperara el control y reconstruyera sus arsenales de misiles.

Pero la Operación «Furia Épica» fue imperfecta y no logró una victoria amplia y eficaz. Con todo y en contra de la propaganda iraní, auspiciada por la prensa progresista (léase izquierdista), Estados Unidos e Israel han infligido un daño significativo a Irán desde el 28 de febrero.

Es innegable que, en los últimos tres años, Estados Unidos ha acumulado una serie de logros que han revertido los éxitos regionales que Irán había acumulado, durante los veinte años anteriores. Su hegemonía en la región era imparable.

Suponiendo que la Administración Trump consiga mantener abierto el estrecho y limitar el enriquecimiento nuclear a largo plazo de Irán, una política de establecer límites y amenazas al régimen islamista, logrando su contención, aun sin su derrocamiento, es una victoria moderada. La fase de confrontación que se libra hoy consiste en consolidar estos avances y garantizar que Irán siga siendo más débil

La guerra destruyó buena parte de su capacidad militar, en particular su red de defensa aérea, e impidió que Irán siguiera facilitando munición y drones a Rusia a gran escala.

Según el Pentágono, desde el 28 de febrero, Estados Unidos ha atacado más de 1.500 objetivos de defensa aérea iraníes y 1.250 instalaciones de almacenamiento de drones y misiles balísticos. Teherán ha estimado que la guerra le ha causado daños por valor de 270.000 millones de dólares.

La red de milicias de proximidad a Teherán, ha quedado enormemente debilitada en los últimos tres años, se han derrumbado los restos de Hamás en la franja de Gaza, los hutíes en Yemen han quedado muy limitados para lanzar ataques contra instalaciones estadounidenses y buques mercantes en el mar Rojo, las redes afines a Irán se mantienen en gran medida desarticuladas en el vecino Irak e Israel derrotó de forma contundente al único grupo proxy que entró en el conflicto, Hezbolá, y el Líbano, por primera vez en más de 40 años, ha entablado negociaciones directas con Israel sobre el desarme completo de Hezbolá, gracias a que el Ejército hebreo controla ahora territorio en el sur del Líbano, hasta el río Litani, y nada del memorándum de entendimiento de EE.UU. con Irán le obliga a abandonar sus avances.

Por tanto, la guerra no ha terminado, estamos en una fase de «paz en la guerra» donde no se trata de obtener una victoria final sobre el régimen iraní, por el momento inalcanzable, sino de garantizar que la República Islámica siga siendo más débil y limite sus aspiraciones geopolíticas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas