07 de diciembre de 2022

Lula con un fraile durante su campaña electoral

Luiz Inácio Lula da Silva volvió a reunirse este lunes con religiosos y reforzó su apuesta en los votantes católicos.EFE

Elecciones Brasil 2022  La importancia de la teología de la liberación en el PT y en el voto a Lula

Probablemente, el sueño de Lula, es el mismo de Frei Betto, fraile dominico brasileño, que llamaba a volcarse con pasión por el triunfo de su amigo en las elecciones del próximo 30 de octubre, ya «que la humanidad no tiene futuro fuera de una sociedad socialista»

¿Qué hacer para elegir a Lula? Pregunta Carlos Alberto Libânio, en el mes de julio, previo a las elecciones presidenciales de Brasil.
Lo que impulsaba a Libâino a tal planteamiento, era su deseo por «reconstruir Brasil demolido por esta alianza de milicianos-centro-fundamentalistas religiosos-neofascistas fanáticos-élite codiciosa», frente a «las amenazas de golpe que se ciernen sobre la nación».
Tales afirmaciones, anhelos y proyecto, resultarían del todo esperables de un político enfervorizado por la pasión, que se apresta a una auténtica batalla política en contra de todos los males. No así, de un fraile dominico.
Carlos Alberto Libânio, conocido como Frei Betto, es un fraile dominico brasileño, teólogo de la liberación, que tiene un abierto compromiso con el Partido de los Trabajadores y concretamente, con el candidato Luiz Inácio da Silva, a quien conoce en enero de 1980.
El 19 de julio, del mismo 1980, junto a su nuevo amigo, asisten a la conmemoración del primer aniversario de la revolución sandinista.
Durante la noche, conocerá al dictador Fidel Castro, con quien sostendrá una conversación en la que hará énfasis acerca de la importancia de que la revolución «es un ente político que tiene que buscar el diálogo y las buenas relaciones con todas las instituciones cubanas, incluyendo a la Iglesia».
Y no podía ser de otra forma, ya que para Frei Betto, de no promover una buena relación entre la revolución y la Iglesia, «se estaría prestando un buen servicio al imperialismo, al capitalismo, que quieren probar la incompatibilidad entre cristianismo y revolución» o que la «revolución es indiferente a la Iglesia Católica»; «prestando un buen servicio a la contrarrevolución interna, que usa a la Iglesia como trinchera de cuestionamiento de la revolución».
La relación con el dictador Castro, tendrá como fruto temprano, el libro Fidel y la religión. Conversaciones con Frei Betto (1985), sobre el marxismo y la teología de la liberación.
En La Mosca Azul. Reflexión sobre el poder en Brasil (2010), Frei Betto, describe el origen de la amistad con Lula como: «Hay encuentros fortuitos que tejen lazos indelebles.»
Amistad que derivará en el compromiso activo en el primer gobierno de Lula, ocupando el cargo de coordinador del programa Hambre Cero, que no tuvo feliz término para el fraile comprometido con la revolución; salió del gobierno algo desencantado por el giro del gobierno del Partido de los Trabajadores que «cambió a un proyecto de Brasil por un proyecto de poder».
Para Frei Betto, en cuanto teólogo de la liberación, «nadie puede negar que Jesús murió como un militante político. No murió de hepatitis en su cama, ni en un accidente de camellos en una esquina de Jerusalén: fue perseguido, encarcelado, juzgado y torturado por dos poderes políticos, el judaico y el romano».
«El Reino de Dios es un proyecto político que Jesús nos trajo y ese es el motivo por el que fue cruelmente asesinado: Jesús osó anunciar, dentro del reino del César, otro reino, el de Dios. Es como hablar de socialismo en el marco del capitalismo, o de democracia en una dictadura. Por lo tanto, todos nosotros, los cristianos, nos guste o no, somos discípulos de un militante político revolucionario».
La vocación revolucionaria de Frei Betto se volcó, al parecer, en un primer término, a las llamadas Comunidades Educativas de Base, inspiradas en la Pedagogía del oprimido de Paulo Freire y luego, a las Comunidades Eclesiales de Base, caldo de cultivo en las que bebió la teología de la liberación; experimento social que pretende la fusión entre marxismo y cristianismo.
Dichas Comunidades fueron también promovidas extensamente por los hermanos Clodovis y Leonardo Boff y el obispo Helder Cámara, todos teólogos de la liberación.

El Partido de los Trabajadores no existiría si no fuera por la Teología de la LiberaciónLuiz Inacio Lula Da Silva

La importancia de las llamadas Comunidades Eclesiales de Base y de la Teología de la liberación, desde un punto de vista político, lo puso de manifiesto en una videoconferencia del 1 de julio del 2020, el propio Lula, quien le comentó, durante el diálogo, a su amigo Leonardo Boff: «El Partido de los Trabajadores no existiría si no fuera por la Teología de la Liberación».
«El Partido de los Trabajadores no existiría como existe sino fuera por las comunidades eclesiales de base. Yo que viajé por todo Brasil para construir el partido, sé el valor de un sacerdote progresista» y añadió, «las comunidades eclesiales de base (CEBS) no se unieron al PT, las CEBS fundaron las células del PT».
Para finalizar, «yo soy en política un hijo pequeño del movimiento sindical, de los movimientos sociales, un hijo de la Teología de la Liberación».
Probablemente, el sueño de Lula, es el mismo de Frei Betto, que llamaba a volcarse con pasión por el triunfo de su amigo en las elecciones del domingo 30 de octubre, ya «que la humanidad no tiene futuro fuera de una sociedad socialista».
  • Juan Carlos Aguilera P. es catedrático de Filosofía de la Universidad San Sebastián de Chile y fundador del Club Polites
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