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Otra creencia muy extendida es la de compartir número con familiares o amigosEFE

Las costumbres y supersticiones más repetidas al elegir décimos de la Lotería de Navidad

Entre las más curiosas está la de frotar el décimo con algún objeto considerado mágico o bendito, desde un trébol de cuatro hojas hasta la figura de un santo.

Cada año, con la llegada de la Lotería de Navidad, millones de españoles ponen en práctica toda clase de rituales y supersticiones con la esperanza de atraer la suerte. La compra de décimos no es solo una cuestión de azar, sino también de tradición, fe y costumbre. De hecho, aunque todos saben que ganar el Gordo depende de la fortuna, muchos confían en pequeños gestos que, según dicen, pueden marcar la diferencia.

Una de las supersticiones más comunes es adquirir el décimo en un lugar 'con historia'. Las administraciones que han repartido grandes premios en años anteriores se convierten en auténticos lugares de peregrinación. Es el caso de Doña Manolita en Madrid o La Bruja de Oro (Lérida), donde cada Navidad se forman largas colas de compradores.

Otra creencia muy extendida es la de compartir número con familiares o amigos. Se dice que repartir la suerte multiplica las posibilidades de atraerla, y además refuerza el sentimiento colectivo que caracteriza a este sorteo. No es raro que las empresas, peñas deportivas o grupos de vecinos jueguen todos el mismo número, «por si toca».

También hay quienes eligen el número por motivos personales. Las fechas significativas —como nacimientos, aniversarios o incluso días de mala suerte superada— son habituales entre los jugadores. Otros evitan números terminados en ciertas cifras, como el 13, mientras que algunos los buscan precisamente por su fama de 'malditos'.

Las supersticiones más curiosas

Entre las supersticiones más curiosas está la de frotar el décimo con algo considerado 'mágico' o 'bendito': desde un trébol de cuatro hojas hasta la figura de un santo. Algunos incluso colocan el billete bajo una figura del Belén o lo guardan junto a una estampita.

Sea cual sea el ritual, todos tienen un objetivo común, mantener viva la ilusión. Porque más allá del azar y las probabilidades, la Lotería de Navidad sigue siendo una tradición profundamente emocional en España, donde cada décimo encierra no solo un número, sino también la esperanza de cambiar la suerte con un poco de fe.