Fundado en 1910

Una de las cuestiones que suscita debate cada año es el sobrecoste

Bares y Lotería de Navidad: tradición, reparto de décimos y polémicas

Para muchos hosteleros, este margen supone un «aguinaldo» vital para cuadrar las cuentas de final de año

En España, la Lotería de Navidad no se entiende sin la hostelería. Mucho antes de la venta online, el «número del bar» ya era la red social primitiva que conectaba a barrios enteros. El décimo colgado en el espejo, entre las botellas de licor y la cafetera, es una estampa tan navideña como el propio árbol. Sin embargo, esta tradición de compartir suerte camina sobre una fina línea que separa la euforia vecinal de las batallas legales.

Para millones de españoles, comprar lotería en el bar de confianza no es una decisión estadística, sino emocional y social. Es el fenómeno del «miedo a quedarse fuera». Si toca en el bar donde tomas el café cada mañana y tú eres el único que no lleva el número, la desgracia se siente doble.

Los hosteleros juegan un papel crucial en la distribución. Venden a través de dos modalidades principales: el décimo completo o las famosas participaciones (papeletas). Estas últimas, muy comunes en asociaciones y bares, dividen un décimo en porciones más pequeñas, permitiendo que con poco dinero mucha gente participe del mismo número.

El polémico recargo

Una de las cuestiones que suscita debate cada año es el sobrecoste. Es habitual encontrar participaciones de 5 euros donde se juegan 4 euros y el euro restante es un «donativo». La ley permite un recargo máximo del 20 % sobre el valor nominal siempre que cuente con la autorización de Loterías y Apuestas del Estado.

Para muchos hosteleros, este margen supone un «aguinaldo» vital para cuadrar las cuentas de final de año. Para algunos clientes, una tasa molesta pero inevitable.