Jóvenes de San Ildefonso preparándose para la Lotería de Navidad 2025
Vea cómo los niños de San Ildefonso afinan voces para el Sorteo de Navidad
Los menores de San Ildefonso ultiman su preparación para cantar los números del Sorteo de Navidad
Los niños de la Residencia-Internado de San Ildefonso de Madrid llevan ensayando desde octubre para cantar los números y premios del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, que se celebrará el 22 de diciembre en el Teatro Real. Este año participan 28 menores, entre ellos Ángel, de 12 años, que repite por cuarta vez y anima a otros a unirse porque «mola mucho», «cantar es bonito» y es una «experiencia única». Recuerda con especial emoción el año en el que cantó el Gordo y fue «muy feliz».
Ángel reconoce que siempre siente nervios al entrar al escenario, aunque se tranquiliza cuando comienza a cantar. A los nuevos participantes les aconseja que «no tengan miedo» y que cuiden la voz durante los ensayos. También repite Aurora, de 10 años, quien asegura que la experiencia le genera «mucha emoción» y mezcla de sensaciones porque está haciendo «algo muy importante». La niña explica que lo más difícil para ella es «el soniquete» y que el año pasado se le cayó una bola, aunque continuó sin problema: «Tampoco pasa nada».
Kyron, de 10 años, participará por segundo año consecutivo y afirma que, aunque siente nervios, la experiencia le «gustó». La educadora social Arancha Martínez ha detallado que este año participan 28 menores de entre 10 y 14 años de distintas nacionalidades, y que todos se han presentado voluntarios. Aquellos que no cantan se encargan de extraer las bolas. Tras el casting de octubre, se probaron las tonalidades de las voces y se formaron las parejas.
Según explica la educadora social Arancha Martínez, los niños ensayan «dos o tres veces a la semana» para aprender a leer y cantar los números, sincronizarse y mantener el ritmo adecuado para que cada tabla dure entre 15 y 20 minutos. También practican cómo introducir las bolas en el alambre y cómo actuar ante premios grandes o caídas accidentales. A pesar de los nervios y del miedo a equivocarse, asegura que están «muy ilusionados» porque les verán sus familias y amigos. Para gestionar la presión, los educadores les acompañan y les recuerdan que «lo importante es estar ahí, disfrutar de ese día, cantarlo lo mejor posible».