Fundado en 1910

Varias personas hacen cola en la administración de Lotería Doña ManolitaJesús Hellín / Europa Press

¿Qué pasa si no se cobra un premio de la Lotería de Navidad? Esto es lo que ocurre con el dinero

Aunque parezca insólito no cobrar un premio, la mayoría de estos casos corresponden a importes menores, como pedreas o reintegros

La ilusión del 22 de diciembre suele dar paso a la euforia de los ganadores y a la resignación de quienes no han tenido suerte. Sin embargo, existe un tercer grupo, más común de lo que se cree: aquellos que, teniendo un décimo premiado en el bolsillo, nunca llegan a cobrarlo. Ya sea por despiste, por pérdida del boleto o por desconocimiento, cada año millones de euros se quedan en el limbo. Pero, ¿a dónde va a parar ese dinero?

El primer factor que todo jugador debe tener en cuenta es el tiempo. Los premios del Sorteo Extraordinario de Navidad tienen fecha de caducidad. Loterías y Apuestas del Estado establece un plazo inamovible de tres meses a contar desde el día siguiente al sorteo.

Esto significa que el 22 de marzo es la fecha límite. Si el último día cae en festivo, el plazo se extiende un día más, pero pasado ese momento, el décimo pierde todo su valor y se convierte en un simple trozo de papel, sin posibilidad de reclamación ordinaria.

El gran beneficiario: Hacienda

Contrario a la creencia popular de que el dinero se acumula para botes futuros, la realidad es más burocrática. Si un premio no se reclama a tiempo, el importe íntegro pasa a manos del Tesoro Público.

Hacienda, que ya retiene un 20 % de los premios superiores a 40.000 euros en el momento del cobro, se convierte en la beneficiaria total de los premios «olvidados». Aunque no existen cifras oficiales desglosadas por sorteo cada año, se estima que las arcas públicas ingresan anualmente decenas de millones de euros procedentes de premios no reclamados de las distintas loterías nacionales.

Aunque parezca insólito no cobrar un premio, la mayoría de estos casos corresponden a importes menores, como pedreas o reintegros, que los dueños no consideran urgente cobrar y acaban olvidando en un cajón. No obstante, la historia de la lotería también guarda casos dramáticos de grandes premios, e incluso algún «Gordo», que terminaron en las arcas del Estado porque el dueño perdió el boleto o lo metió por error en la lavadora.

La recomendación de los expertos es clara: revisar los décimos el mismo día del sorteo y, en caso de premio, cobrarlo lo antes posible para evitar que la fortuna se convierta en una donación involuntaria al Estado.