En los billetes impresos no apareció la denominación «El Niño» hasta el año 1966
Lotería del Niño 2026
El origen del nombre Lotería del Niño y su relación con el 6 de enero
Curiosamente, aunque el pueblo llano llevaba décadas llamándola así, el Estado tardó mucho en adoptar el nombre oficial
Aunque la asociación mental parece obvia, el origen del nombre «Lotería del Niño» esconde una curiosa dualidad entre la devoción religiosa y una causa humanitaria del siglo XIX. La creencia más extendida —y acertada en el plano simbólico— es que la denominación rinde homenaje a la Epifanía del Señor o Adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús.
Al celebrarse el 6 de enero, la fecha cierra el ciclo navideño poniendo el foco en la figura de Jesús, lo que justifica perfectamente que el sorteo lleve su nombre, convirtiéndose en el «regalo» para los adultos mientras los pequeños abren sus juguetes.
Sin embargo, los historiadores apuntan a un origen mucho más terrenal y documentado que data de finales del siglo XIX. La verdadera precursora de este sorteo fue la Duquesa de Santoña, María del Carmen Hernández y Espinosa de los Monteros.
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Hacia 1877, esta aristócrata impulsó la construcción del Hospital del Niño Jesús en Madrid, un centro pionero dedicado exclusivamente a la infancia. Para financiar esta obra monumental y mantener el hospital, la duquesa organizó una «Rifa Nacional del Niño». Esta iniciativa benéfica caló tan hondo en la sociedad madrileña que el nombre perduró en la memoria colectiva mucho más allá de la vida de la duquesa.
El Estado tardó en adoptar el nombre
Curiosamente, aunque el pueblo llano llevaba décadas llamándola así, el Estado tardó mucho en adoptar el nombre oficial. Fue en 1941 cuando el director general de Timbre y Monopolios, el general F. Roldán, institucionalizó el sorteo tal y como lo conocemos hoy, debido al rotundo éxito que tuvo la primera edición oficial (que, por cierto, contaba con cuatro series de 42.000 billetes).
A pesar de su popularidad, en los billetes impresos no apareció la denominación «El Niño» hasta el año 1966. Hasta entonces, era simplemente un «Sorteo Extraordinario», pero la fuerza de la costumbre popular —y la coincidencia con la festividad religiosa— obligó a la administración a bautizarlo oficialmente con el nombre que todos usaban ya en la calle.