La llegada de las gasolineras low cost ha contribuido a que bajen los precios
Combustible
El dueño de varias gasolineras denuncia por qué no hay gasolineras low cost en las autopistas: «Es coto cerrado»
La llegada de este tipo de estaciones de servicio ha contribuido a aumentar la competencia entre gasolineras y a que baje el precio del carburante
Hasta hace unos pocos años el negocio de las gasolineras en España era un coto cerrado en manos de unas pocas petroleras que controlaban la apertura y cierre de estaciones de servicio.
Los últimos años el negocio de las gasolineras low cost o económicas se ha disparado, hasta el punto de que a día de hoy ya hay casi más gasolineras low cost que normales en España.
Las low cost disparadas
En paralelo, la competencia ha provocado que las gasolineras convencionales hayan tenido que bajar su precio para poder competir con las low cost, algo que han logrado lanzando programas de fidelización que cada vez hacen más descuento a los clientes fieles.
Sin competencia los precios no van a bajar en las carreteras
Se trata de un nuevo modelo de negocio que está funcionando de manera excepcional pero que todavía se está encontrando con problemas puntuales en su implantación a nivel nacional.
No dan licencias
Tal y como denuncia Joseba Barrenengoa, CEO de la compañía Easygas, a día de hoy en España es imposible encontrarse con gasolineras low cost en autopistas y autovías. El problema es que para acceder a la explotación de estas gasolineras hay que pagar un canon de entrada muy alto y muchas de estas gasolineras low cost son pequeñas empresas que no pueden asumir ese gasto.
Esto provoca que el precio del carburante cuando repostamos en ruta sea siempre elevado, al igual que el precio de las tiendas. Es curioso que en Europa ocurre lo contrario, las gasolineras de carretera suelen ser más baratas por el uso habitual que hacen de ella profesionales del transporte y profesiones que exigen viajar mucho por carretera.
Deberían valorarse otros elementos como si ofrecen servicio 24 horas
El problema es que precisamente las grandes petroleras son conscientes de que en estas gasolineras de carretera los clientes están cautivos, lo que significa que en muchos casos tienen que repostar independientemente del precio al que lo vendan, algo que no fomenta la competencia de precios, en la que al final el mayor beneficiado es el cliente.
Tal y como dice Barrenengoa, deberían valorarse otros criterios más allá del económico a la hora de otorgar las licencias, analizando por ejemplo si las candidatas van a ofrecer servicio 24 horas o el precio del carburante que van a vender.