La Guardia civil sanciona a dos de los ciclistas
Tráfico
La Guardia Civil pone un control en un carril bici y multa a tres ciclistas: «La bici se queda aquí»
Hace tiempo ya que se acabó la impunidad para las bicicletas, que han pasado a estar cada vez más controladas en las carreteras
Aunque no sea del dominio público, de cuando en cuando la Guardia Civil lleva a cabo controles en los carriles bici en los que verifica que los ciclistas cumplan la normativa incluida en el Reglamento General de Circulación.
En este caso hace unos meses que la Benemérita desplegó uno en el carril bici cercano al municipio de Colmenar Viejo, a las afueras de Madrid. Se trata de un carril bici muy concurrido, pues conecta con el anillo verde ciclista de la ciudad, un verdadero paraíso para los ciclistas que pueden disfrutar de más de 20 kilómetros sin riesgos.
Paraíso de ciclistas
Esto no quita que se trate de un territorio sin control, sino que sus usuarios deben ceñirse a lo que dispone el Reglamento General de Circulación y como tal de cuando en cuando los agentes de la Guardia Civil llevan a cabo controles sobre los ciclistas.
Un ciclista con cinta de samurái y otro con la cabeza envuelta en una camiseta
Tal y como vemos en el vídeo, los agentes ocultan el coche tras unos setos y tras la vegetación de la zona y van parando ciclistas según pasan por delante. El primero de ellos es un ciudadano australiano que lleva auriculares puestos, lo cual no solo está prohibido, sino que se trata de una infracción leve y como tal es sancionable.
¿Con auriculares...?
Los agentes multan al ciclista, una sanción que debe abonar en el momento al carecer de domicilio en España, por lo que llega a decir a los agentes que «me voy andando», pues amenazan con quedarse con la bicicleta si no paga la sanción allí mismo, «la bici se queda aquí».
El agente sanciona a los ciclistas
En paralelo aparecen dos ciclistas más que en este caso son sancionados por no llevar casco, que es obligatorio en este recorrido, uno de ellos lleva en la cabeza una cinta de samurái, mientras que el otro lleva la camiseta envuelta en la cabeza a modo de casco.
Los dos fueron sancionados con 100 euros por una infracción leve, aunque uno de ellos insiste en que «la tienen ganada», con referencia a la multa.