Las carreteras están sencillamente destrozadas
Seguridad vial
Lo que el Gobierno oculta de las carreteras españolas: ¿por qué las lluvias han destrozado el asfalto?
De acuerdo con empresas de asistencia en carretera, el número de intervenciones provocadas por reventones de neumáticos ha crecido un 40 %
Baches, socavones y cráteres se han convertido en el pan nuestro de cada día en las carreteras, que tras las borrascas se han transformado en una trampa perfecta para los conductores.
Las redes sociales se han convertido en un verdadero archivo de casos reales de conductores que han sufrido un reventón como consecuencia del mal estado de las carreteras.
Estrenando la baliza V16
Si tenemos en cuenta que la mayor parte de los coches hoy ya no cuentan con rueda de repuesto sino que disponen de un gel que repara pinchazos que no sirve para nada, la situación no puede ser más preocupante para los conductores, que ven cómo se quedan horas tirados en la cuneta hasta que una grúa se hace cargo de su coche mientras que ellos tienen que elegir entre continuar viaje en un coche de alquiler o regresar a su punto de origen , un verdadero desastre.
Imagen de la A-4 a su paso por Córdoba, más de una decena de coches con neumáticos reventados
Hace ya años que la Asociación Española de la Carretera, denuncia el mal estado de las carreteras, con un déficit de mantenimiento que ha ido creciendo a razón de 1.000 millones de euros por año hasta superar ampliamente los 10.000 millones de euros.
¿Qué está pasando?
Ahora es Asefma, la Asociación Española de Fabricantes de Mezclas Asfálticas, quien explica qué es lo que está pasando en las carreteras españolas.
De acuerdo con Juan José Potti, presidente ejecutivo, «hay que tener en cuenta que las lluvias son el peor enemigo de las carreteras», en este caso el problema comenzó en el mes de enero con el tren de borrascas, pues «ha estado lloviendo durante 40 días seguidos y esto no es normal».
Juan José Potti, presidente ejecutivo de Asefma
Pero la raíz del problema no está en las lluvias, «sino en la falta de mantenimiento previo», la capa asfáltica de la carretera, la verdadera piel de la carretera, debe regenerarse y cambiarse al menos cada 10 o 12 años, el problema es que «llueve sobre mojado», lo que quiere decir que tras años de abandono no solo está deteriorada «la capa superficial, sino que las capas inferiores también están afectadas».
Las carreteras se hunden
Esta es la causa de que tanto el año pasado como este en cuanto han llegado las lluvias las carreteras parezcan las de Ucrania, destrozadas, llenas de agujeros e incapaces de cumplir con su cometido en materia de seguridad vial.
Las grúas confirman la epidemia de reventones que sufren los conductores
En este caso Asefma cifra el mal estado de las carreteras en las «toneladas de asfalto necesarias para que recuperaran la normalidad, unos 225 millones de toneladas» desde Asefma urgen a la puesta en marcha de un «plan excepcional de ocho años, pues en España el año pasado se produjeron menos de 19 millones de toneladas, y deberíamos llegar a las 32 toneladas para hacer frene a la demanda».
Hay que tener en cuenta que el estado de las carreteras, además de a la seguridad vial, afecta «al consumo, la seguridad y las emisiones de los vehículos que circulan por ellas».
No es cierto que haya un problema con la calidad del asfalto utilizado, que cumple con los criterios exigidos, el problema es que durante años no se ha llevado a cabo el mantenimiento exigido, por lo que las carreteras se están viniendo abajo.
La realidad es que hace ya años que en la mayor parte de las carreteras españolas no se están llevando a cabo trabajos de renovación de la capa asfáltica, sino que simplemente se parchean los agujeros, que ahora se han levantado con la lluvia y el paso de los vehículos.