Trump quiere que las fábricas norteamericanas de coches vuelvan a brillar

Trump quiere que las fábricas norteamericanas de coches vuelvan a brillar

El automóvil mundial, roto

Europa se queda sola en el mundo junto a China en la defensa del coche eléctrico tras la renuncia de EE.UU.

El Endangerment Finding Repeal de la Agencia Medioambiental norteamericana supone la renuncia de los Estados Unidos al coche eléctrico y su apuesta por los coches de combustión

Donald Trump ha cumplido con su promesa electoral y hace solo unas horas que se ha cargado de un plumazo los límites de emisiones de CO2 de la industria del automóvil. Con Venezuela cautiva y camino de controlar también Irán, los Estados Unidos acaban de asegurarse las mayores reservas de petróleo que quedan en el mundo, tal y como prometió el polémico presidente en su discurso de investidura.

Trump ha tardado algo más de un año en cumplir con sus promesas y devolver a la industria del automóvil a la casilla de salida, eliminando sus límites de emisiones.

Sin límites de emisiones

Las claves están en un cambio de paradigma absoluto, pues la Agencia Medioambiental norteamericana ha dejado de considerar el CO2 como un gas contaminante para considerarlo como un producto natural, eliminando cualquier vestigio de la doctrina Obama.

Las emisiones del escape han dejado de ser el enemigo a batir en los Estados Unidos

Las emisiones del escape han dejado de ser el enemigo a batir en los Estados Unidos

Se trata de la mayor desregulación que se ha visto en el mundo a día de hoy, una decisión con la que intenta ahorrar a la industria americana del automóvil millones de dólares, una industria en la que los tres grandes, Ford, Chevrolet y Stellantis (Chrysler) hace ya tiempo que habrían cancelado sus proyectos eléctricos en previsión de esta decisión.

¿Vuelven los V8?

Este cambio de posición altera por completo el panorama automovilístico mundial, pues supone de hecho una renuncia al coche eléctrico por parte de los Estados Unidos. De hecho, Tesla va a pasar a ser la gran perdedora si hablamos de mercado local, pues sus coches perderán su razón de ser en muchos estados para afianzarse en otros demócratas como California.

Es complicado imaginar cómo ha podido estropearse su amistad en semanas

Tesla y Musk apuntan a ser otros de los grandes perdedores

Esta decisión va mucho más allá de las fronteras norteamericanas, pues Europa, América y los Estados Unidos deberían encabezar la carrera por el coche eléctrico, pero con la renuncia de los Estados Unidos, solo quedaría Europa y China como grandes mercados.

En manos de China

La clave está en el volumen de los mercados, USA es un mercado de 16 millones de automóviles anuales y ahora sus marcas tradicionales se van a centrar en producir vehículos para el mercado interior, pues en ningún caso les va a interesar el mercado europeo, con sus estrictas y carísimas regulaciones de emisiones. De hecho Ford es a día de hoy el fabricante más afectado y tiene poco sentido su permanencia en Europa.

Nadie pensaba que Ford usaría el nombre de Mustang para un SUV eléctrico

Ford debe decidir si le compensa el mercado europeo, que peca de sobre regulación

Mientras, los fabricantes europeos van a tener que elegir entre producir coches sin emisiones para Europa y China o fabricar también coches de combustión para los Estados Unidos… Una carísima decisión.

Con un mercado interno de 34 millones de automóviles, China va a tener ahora que mirar a Europa, un mercado de 13 millones de coches, como su vía natural de crecimiento tras el cierre de Estados Unidos a la tecnología eléctrica.

Esto deja el mercado europeo a merced del país asiático, que lleva una década de ventaja a Europa en el desarrollo de coches eléctricos y baterías y es capaz de inundar Europa de coches eléctricos e híbridos un 30 % más baratos que los fabricados en el Viejo Continente.

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