El Gobierno tuvo que cambiar todas las señales de las carreteras

El Gobierno tuvo que cambiar todas las señales de las carreteras

Combustibles

Piden repetir la medida que tomó Zapatero en 2011 cuando redujo los límites de velocidad para ahorrar carburante

En 2011, Zapatero tomaba la decisión de reducir los límites de velocidad para disminuir el consumo de petróleo a nivel nacional

Apenas habíamos salido de la crisis económica de 2007 cuando la Primavera Árabe y la inestabilidad provocada en Oriente Medio por la guerra de Libia disparaban el precio del barril de Brent en los mercados internacionales.

Entonces, Zapatero junto a la DGT decidían reducir los límites de velocidad en autopista a 110 kilómetros a la hora para disminuir el consumo de carburante y con ello lograr el esperado ahorro a nivel nacional.

Más despacio, menos consumo

En aquel momento el barril de Brent tenía un coste similar al actual, 115 dólares, aunque el litro de gasolina y diésel eran bastante más baratos; de hecho, la gasolina rondaba los 1,32 euros y la gasolina 10 céntimos menos.

Rubalcaba, ministro del Interior entonces, con Pere Navarro

Rubalcaba, ministro del Interior entonces, con Pere Navarro

Entonces la medida sería muy criticada, pues solo en el cambio de señales el Gobierno se gastó en torno a un millón de euros en las pegatinas que debían colocarse en las señales con el nuevo límite de velocidad. Aunque el Gobierno habló de un ahorro en petróleo equivalente a 95 millones de euros, la cifra fue puesta en duda incluso por las petroleras.

No se ahorra nada

Ahora es la Agencia Internacional de la Energía, el cerebro y asesor estratégico de los países desarrollados en materia de energía, quien habría recomendado medidas relacionadas con los automóviles particulares, cuyo uso supone en torno al 45 % del consumo mundial de petróleo.

La medida obligó a sustituir miles de señales y a arreglar otras tantas

La medida obligó a sustituir miles de señales y a arreglar otras tantas

Entre las medidas destacan el impulso del teletrabajo, limitar el uso de los automóviles en función de los días y las matrículas y, por último, reducir en 10 km/h los límites de velocidad en autopista y carretera, una medida con la que se podría ahorrar hasta un 10 % de combustible consumido.

Muchos expertos ponen en duda la eficacia de esta medida, pues al bajar la velocidad punta, muchos vehículos podrían circular en una marcha inferior, lo que podría suponer que gastaran incluso más carburante al circular más revolucionados.

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