El diseñador italiano Giorgio Armani
Giorgio Armani (1934-2025)
El penúltimo gran modisto del siglo XX
Un minimalista racional y organizado en el corazón de la moda italiana de primer nivel
Giorgio Armani Raimondi
Modisto y empresario
«El deterioro del sistema de la moda tal y como lo conocíamos comenzó cuando el segmento de las marcas de lujo adoptó la operativa de las empresas de moda rápida y sus incesantes ciclos de entregas de novedades para vender más», escribió Armani.
Tras comenzar sus estudios de Medicina en Milán, el joven Giorgio Armani se alistó para cumplir el servicio militar en 1957, un hecho que modificó y dio forma y orden a su vida laborar y empresarial futura, en la que siempre reinó el orden cartesiano. Aunque su primera afición fue la fotografía, se inició en la moda como escaparatista en la Rinascente, grandes almacenes italianos de primer orden. Allí, el diseñador y empresario Nino Cerruti valoró su trabajo y le contrató para su estudio taller, donde acabó diseñando y ocupándose de decenas de misiones.
En 1970 abrió su propia marca con el dinero que sacó al vender su VW escarabajo, asociándose a un gran amor de su vida como socioprofesional, Sergio Galeotti. A los cuatro años, su hermana Rosanna entró en la empresa para desarrollar las colecciones femeninas, ya que hasta entonces todo era para hombre. Cuando en 1985 Sergio Galeotti murió de sida, Armani entró en una larga depresión, pero volvió con fuerza años más tarde con el apoyo de sus sobrinas y sus ayudantes.
En los años 90 se metió en la alta costura, en los accesorios decorativos –en los perfumes ya había comenzado antes– e incluso en los hoteles, restaurantes, cafeterías y museos. Inteligente y visionario, fue Armani uno de los que primero explicó su preocupación sobre el camino que llevaba la moda: «El deterioro del sistema de la moda tal y como lo conocíamos comenzó cuando el segmento de las marcas de lujo adoptó la operativa de las empresas de moda rápida y sus incesantes ciclos de entregas de novedades para vender más», escribió. El modisto criticaba a los que mostraban las prendas en una única ocasión, ya que según él, nos arrastran a un gran despilfarro de material y talento, algo muy cierto.
Condecorado con la Legión de Honor en Francia en 2008, el creador, modisto, empresario y filántropo abogaba por la racionalidad de entregas de colecciones en la temporada climática justa, por la moda de calidad y larga duración y por una moda para mujer, sencilla y minimalista pero muy bien cortada, que aportó clásicos para siempre al guardarropa femenino, con sus omnipresentes trajes de pantalón rectos de buena factura.
Giorgio Armani no estuvo presente en el desfile de prêt-à-porter masculino de su marca para el otoño invierno 2025-2026, algo que fue revelador. Del mismo modo, su último desfile de costura este verano, presentó la totalidad de los atuendos en negro. Presagiándose la baja forma física o mental del genial creador, se supone que su última pareja y mano derecha de Armani, Leo Dell'Orco, será el que continúe su legado, una empresa que será objetivo de los grandes grupos del sector, LVMH y Kering, ya que Armani era de las pocas empresas familiares y Giorgio, un potentado en el sentido financiero que siempre se negó a vender. Su velatorio estará abierto desde este sábado 6 de septiembre hasta el domingo 7 de septiembre, de 9:00 a 18:00 h, en el Armani Teatro de Vía Bergognone, 59, en Milán.