Robert Duvall
Robert Duvall (1931-2026)
El perfecto e inolvidable secundario
Sus papeles en El Padrino, Apocalypse Now y Open Range elevaron sendas películas a otro nivel
Robert Selden Duvall
Actor
Fue actor, director y productor de cine ganador de un Oscar y cuatro Globos de Oro.
Muchos se dieron cuenta en 1962 de que aquel actor que salía apenas dos minutos en la inolvidable Matar a un ruiseñor, iba a ser una gran estrella. Y estaban en lo cierto porque, aunque la carrera de Robert Duvall está llena de papeles secundarios, en todos ellos brilla con luz propia hasta el punto de engrandecer cada filme en el que participó.
Hijo de un almirante de la Armada y de una actriz que descendía del general Robert Lee, nace en San Diego en 1931, aunque pasa su infancia en Maryland. Desde muy joven se siente interesado por la interpretación y en 1953 se gradúa en Arte Dramático, tras lo que pasa un año en el Ejército para cumplir con el servicio militar, una experiencia que le resulta terrible a pesar de que le hace merecedor de la Medalla al Servicio de la Defensa Nacional.
En 1955, se instala en Nueva York y sigue formándose en la interpretación en la escuela del prestigioso Sanford Meisner donde conoce a los que serían ya siempre sus grandes amigos James Caan, Dustin Hoffman y Gene Hackman. Sus inicios en la interpretación están en el teatro donde había debutado en 1952 en una adaptación libre de El Principito, para participar, hasta finales de la década, en obras de Miller, Inge, Willard, Williams y Agatha Christie. De ahí pasa a la televisión y, entre 1959 y 1962, se convierte en una de las caras más populares de las series de producción americana que van desde Alfred Hitchcock presenta a El túnel del tiempo, pasando por El fugitivo, Los intocables o La dimensión desconocida.
Pero su debut en el cine interpretando al supuestamente aterrador personaje Bo Radley de Matar a un ruiseñor cambia su vida. A partir de ese momento, y combinando su carrera en cine y televisión, Duvall no deja de trabajar e interviene en algunos de los títulos más míticos de la década de los 60 como La jauría humana, Bullit, Valor de ley o M.A.S.H y THX 1138, ya en los 70. Pero lo que de verdad le convierte en uno de los actores más respetados de su generación, es su impecable interpretación de Tom Hagen, 'El Consigliere', de El Padrino de Francis Ford Coppola en 1972. Su trabajo le vale su primera nominación al Oscar y repite con el director en El Padrino Parte 2, La conversación y Apocalypse Now en la que hace uno de los mejores papeles de toda su larga y exitosa carrera. De él diría el director: «Es uno de los cuatro o cinco mejores actores de todo el mundo».
A partir de principios de los 70 la carrera de Robert Duvall es meteórica y durante los treinta años siguientes no para de trabajar con directores de todo tipo como John Sturges (Joe Kidd, Ha llegado el águila), Sam Peckinpah (Los aristócratas del crimen), Sidney Lumet (Network, el mundo implacable), Phillip Kaufman (La invasión de los ultracuerpos), Tony Scott (Días de trueno), Joel Schumacher (Un día de furia), Robert Altman (Conflicto de intereses), Nick Cassavetes (John Q.) o Kevin Costner (Open range). Además, Duvall se dirige a sí mismo en dos ocasiones: Camino al cielo en 1997 y en Assassination Tango en 2002.
A partir de los años 2000, sus intervenciones en el cine se espacian cada vez más, aunque nunca se retira del todo del cine y sus últimas películas, de 2022, Los crímenes de la academia y Garra le valen extraordinarias críticas.
Enormemente premiado y homenajeado a lo largo de su vida, Robert Duvall fue nominado al Oscar en siete ocasiones, tres veces al mejor actor por El gran Santini (1981), Gracias y favores (1984) –único que ganó– y Camino al cielo (1998) y cuatro veces más al mejor actor secundario por El Padrino (1973), Apocalypse Now (1980), Acción civil (1999) y El juez (2015). Además, ganó cuatro Globos de Oro de un total de siete nominaciones, un BAFTA, tres 'Independent Spirit Awards', dos Emmy, un premio del Sindicato de Actores y fue reconocido con la Medalla Nacional de las Artes y el Premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián de 2003.