Vicente Sanchís
Vicente Sanchís (1947-2025)
Un tendón de Aquiles roto desembocó en una gran carrera arbitral
Fue el primer español en pitar una final del Mundial de baloncesto
Vicente Sanchís Rosique
Árbitro de baloncesto
Empezó a jugar al baloncesto gracias al Frente de Juventudes –no le importó reconocerlo– y entre 1975 y 1998 se dedicó al arbitraje. Después, hasta 2017, fue asesor técnico de arbitraje de la Federación Española de Baloncesto.
Vicente Sanchís Rosique tenía 28 años cuando una rotura del tendón de Aquiles le obligó a abandonar una discreta carrera en las canchas. Para seguir en el baloncesto las dos únicas opciones, a esa edad, eran los banquillos o el arbitraje. Eligió esta última por medio de un hermano suyo que ya la ejercía. Mas no fue fácil convencerle: como él mismo recordó, en su primera reunión con los árbitros del colegio catalán –todos le habían pitado–, estos le pidieron que se uniera a ellos. «Pero si me he cag… en todos vosotros», contestó. Los árbitros le replicaron que los que más se meten, eran los más adecuados para el puesto». Sanchís salió de la reunión con el carnet de árbitro y sin haber realizado el cursillo previo.
Aprendió, pues, el arbitraje sobre la marcha, pitando en categorías inferiores –eso era más previsible– y con medios muy limitados, no tanto en lo material como en lo tocante al reglamento. Sin embargo, Sanchís y sus compañeros tuvieron la fortuna de beneficiarse del impulso modernizador emprendido por Ángel Sancha, gurú del arbitraje español de aquella época. A lo que añadió tesón y buen hacer. De ahí que en 1981 ya formara parte de la máxima categoría del baloncesto patrio. Tres años más tarde, alcanzó la internacionalidad.
¿Su método? Lo detalló en una entrevista concedida al As: «Sin faltar el respeto, sin decir tonterías, sin poner malas caras… Se adelantaba a lo que podía ocurrir. En más de una ocasión, cuando un partido se ponía fuera de lo normal, me dirigía a los jugadores para que no fueran por ese camino. Les decía que no me hicieran enfadar, que no tenía ganas». El método funcionó en una liga ACB en la que lidiaba con jugadores de la talla de Fernando Martín, Epi, Audie Norris o Drazen Petrovic, y duró hasta 1998, año de su retirada.
En el plano internacional pitó la semifinal olímpica URSS–Estados Unidos de 1988 y, dos años más tarde, la final del Mundial de 1990 URSS–Yugoslavia, siendo el primer árbitro español en dirigir una final de ese nivel. Nada extraño que en 2023 fuera incluido en el Hall of Fame del baloncesto español.