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Pierre el Rahi

Pierre el RahiEl Debate

Pierre el-Rahi (1972-2026)

Sacerdote católico muerto en el Líbano

Fue un apóstol de la paz, en una tierra castigada por las guerras desde los tiempos de las doce tribus de Judá, desde hace unos mil quinientos años antes de Cristo…

Pierre
Nació el 10 de octubre de 1972 en un pequeño pueblo llamado Debel, en el Líbano, y ha muerto el 9 de marzo del 2026 en Kleyaa. Líbano.

Pierre el-Rahi

Sacerdote maronita

Fue un buen sacerdote católico maronita que fue ordenado en 2013 y al que se le asignó la parroquia de «San Jorge» en Marjayoun. Era un hombre serio y alegre, humilde y cercano, generoso y austero. Falleció víctima de un tanque israelí.

Líbano, paraíso natural, cultural, espiritual y geológico donde, una vez más en la historia, la espada del Jinete Rojo del Apocalipsis, metamorfoseada en sendos obuses de un carro de combate Merkava israelí, ha segado la vida de un buen párroco y vecino cuando, junto con los bomberos y la Cruz Roja de Marjayoun, auxiliaba a las indefensas familias feligresas cañoneadas por el tanque israelí. Gente sencilla, que vivía junto a los olivares que rodean el santuario de «Santa Ana», también bombardeado por los israelíes, monasterio erigido sobre el valle de Metula, durante el dominio otomano sobre el País de los Cedros. Escribo estas líneas estremecido por la tristeza. Cercana la próxima misión militar en Líbano, conversé en diciembre del año pasado con el padre Pierre el-Rahi (El-Raii), sacerdote católico maronita, para saber de él, de las familias amigas, de la situación local entonces en tensa tranquilidad y, claro, felicitarnos la Navidad. El padre Pierre y yo nos hicimos amigos en nuestro segundo y tercer despliegue como Cascos Azules en Líbano, siendo él párroco de «San Jorge» en las ciudades de Marjayoun y Kleyaa. Para mis compañeros militares de ambos contingentes españoles BRILIB, el padre Pierre fue una referencia espiritual y humana. Un apóstol de la paz, en una tierra castigada por las guerras desde los tiempos de las doce tribus de Judá, desde hace unos mil quinientos años antes de Cristo… hasta la actualidad cuando nuestros amigos libaneses me han comunicado su cruel muerte.

El padre Pierre nació el 10de octubre del año 1972 en un pequeño pueblo llamado Debel, en el sector Noroeste de Naciones Unidas, cerca de la costa, entre el milenario puerto de Biblos, la bíblica ciudad de Tiro y la estratégica localidad de Nacquora. En 2013 fue ordenado sacerdote católico maronita, asignado como párroco de la iglesia de «San Jorge» en Kleyaa y Marjayoun, donde celebró su primera Misa. Era un hombre serio y alegre, humilde y cercano, generoso y austero. Hizo de sus feligreses una familia, que resistió unida los eternos conflictos entre judíos y chíies que asolan sus hogares, campos y ganados. No sólo fue su párroco, sino también un símbolo de esperanza en los dramas de la guerra, un cántico de paz ante los sones amenazadores de misiles, artillería, drones y explosiones minadas. La muerte del padre Pierre mata todavía más las esperanzas de paz y libertad de los cristianos de Marjayoun y Kleyaa y, asimismo, del pueblo libanés.

Soy testigo de su ayuda a los necesitados con medicamentos, comida, libros, material escolar, juguetes y ropa donados por Cáritas castrense. Incansable trabajador, unió su comunidad evangélicamente. Desde la identidad católica maronita cooperó en el ecumenismo con las comunidades cristianas latinas, greco-melquitas, sirio-malabares, armenias, caldeas, coptas, ortodoxas y, también, sunitas y drusas. En su parroquia de «San Jorge» siempre fuimos bienvenidos los militares españoles. Era un oasis espiritual rezar el mismo idioma que habló Jesucristo, el arameo, con su liturgia, ritos, himnos y cánticos del coro. Su funeral en Kleyaa ha sido el de un héroe de la paz, que predicó amor y fe en Dios, y que, a pesar del peligro bélico, por amor no abandonó su grey emigrando. Con amistad, gratitud y gran tristeza me sumo al dolor de la comunidad católica maronita de las familias de Marjayoun y Kleyaa, que por su muerte quedan huérfanos de esperanza y ánimo. Descanse el padre Pierre en la paz y el amor de Dios que predicó en esta tierra santa mancillada por el odio de la guerra.

  • Alberto Gatón Lasheras es teniente coronel capellán
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