22 de mayo de 2022

HorizonteRamón Pérez-Maura

AVE: fuese y no hubo nada

El periodismo de investigación del que tanto cacarean algunos todavía no ha alcanzado a publicar los nombres de los periodistas que cobraban del comisario Villarejo. Ni tampoco, y ya de paso, las cabeceras de los medios en los que publicaban esos personajes. O los que dirigen ahora

Todos hemos repetido muchas veces la tópica frase de Winston Churchill según la cual la democracia es el menos malo de todos los sistemas. Y una de las razones por las que la democracia es un sistema muy defectuoso es porque no tiene ninguna consecuencia arrasar con el buen nombre de una persona. Sin libertad de prensa no hay democracia. Pero los medios abusan de esa libertad con mucha frecuencia y eso trae como consecuencia el que se den portadas y abran informativos audiovisuales con graves acusaciones apenas sustentadas. Pero cuando esas acusaciones acaban siendo archivadas sin el más mínimo indicio acusador contra los inicialmente implicados, todos los medios tendemos a publicar el desenlace como una noticia menor. Bien es verdad que ni aunque lo publicáramos con gran despliegue se restituiría plenamente el nombre de la persona a la que se machacó su buen nombre.
Ayer se cerró definitivamente el caso de las supuestas comisiones del AVE a La Meca. Como dijo Cervantes ante el túmulo de Felipe II en Sevilla: fuese y no hubo nada. Se ha cerrado porque no hay ningún indicio de que se pagaran comisiones por parte de empresarios españoles para conseguir la adjudicación. Adjudicación que se consiguió compitiendo con Francia que seguro que, si existiesen, hubiese sido capaz de aportar alguna prueba para poner a España en mal lugar.
Todo esto remata el absurdo repetido de manera borreguil en múltiples medios de comunicación de que el Rey Juan Carlos cobró comisiones de Arabia Saudí por la adjudicación de ese AVE. Cuando hasta el más tonto sabe que las comisiones no las paga el que corre con el coste de una obra sino quien quiere conseguir una adjudicación. Lo que aquí repetían como papagayos los que arrasaban con el nombre del Rey Juan Carlos es que los saudíes, además de dar la concesión del AVE a España, también le habían premiado por la concesión al Rey Juan Carlos. Y la única prueba que había de eso era la grabación de la conversación entre un delincuente que lleva a día de hoy cuatro años y medio en la cárcel por infinidad de causas y una mujer despechada de nombre Corinna Larsen, que tiene bastante afición a demandar periodistas y aquí la espero, al lado de otro colega de esta Casa al que ya ha demandado.
El periodismo de investigación del que tanto cacarean algunos todavía no ha alcanzado a publicar los nombres de los periodistas que cobraban del comisario Villarejo. Ni tampoco, y ya de paso, las cabeceras de los medios en los que publicaban esos personajes. O los que dirigen ahora.
En España hay un claro déficit democrático. No tiene nada que ver con lo que reivindican los independentistas catalanes o vascos y otras gentes de la misma ralea. Tiene que ver con que se pueda arrasar el buen nombre de cualquier ciudadano al que acusa un delincuente. Incluso al Rey. Así nos va.
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