08 de agosto de 2022

HorizonteRamón Pérez-Maura

Injuriar a la Guardia Civil y a la Policía

Mucho se vanagloria Sánchez de que vaya la selección española de fútbol a jugar a Barcelona como si fuera un logro. De lo que de verdad debe rendir cuentas es de por qué el Rey de España lleva tres años sin poder entrar en Gerona

El grado de humillación al que este presidente del Gobierno está dispuesto a someter a las instituciones supera todo lo conocido. El desprecio que ha demostrado en la sesión de control al Gobierno llamando «piolines» a las Fuerzas de Seguridad que fueron a frenar el golpe de Estado que se dio en 2017 en Cataluña es algo que le ayudará a cavar su tumba política.
El insulto estaba tan fuera de lugar que yo, que estaba siguiendo en directo la intervención para comentarla en Onda Madrid, no entendí el término «piolines». Me pareció escuchar «violines» y no entendí nada, claro.
Yo no sé qué simpatías cree Sánchez que le genera esto. Desde luego no las de los funcionarios de Policía y Guardia Civil a los que injuria, ni de sus familiares. Pero tampoco de los independentistas catalanes. Aquellos saben muy bien que las medidas que el Gobierno de Rajoy tomó contra el golpe se hicieron con el apoyo del PSOE de Sánchez. Incluyendo el envío de las Fuerzas de Seguridad que se alojaron donde se pudo. También en barcos turísticos no exactamente destinados a mendigos ni a gente sin algunos posibles y lamentablemente ilustrados con la abyecta figura de Piolín. Porque los golpistas asediaban y prometían la ruina a cualquier hotel que albergara a policías o guardias civiles.
Algunos no nos hemos olvidado de que una de las razones por las que aquel golpe no fue totalmente derrotado fue porque el presidente Rajoy, ante la gravedad de la situación, quiso actuar de acuerdo con el primer partido de la oposición. Y el PSOE de Sánchez se empeñó en no permitir la toma del control del órgano principal de agitación y propaganda independentista, la TV3, que todavía se mantiene con mis impuestos para que nos ataque e insulte a todos.
Ya se comprende que TV3 era un instrumento fundamental para el objetivo de Sánchez de gobernar con los que quieren destruir España. Mucho se vanagloria de que vaya la selección española de fútbol a jugar allí como si fuera un logro. A nadie habrá sorprendido el recibimiento, como a nadie sorprendía ver cómo se jalean en el País Vasco y Cataluña los goles españoles en las grandes finales. De lo que de verdad debe rendir cuentas Sánchez es de por qué el Rey de España lleva tres años sin poder entrar en Gerona. Ése es el verdadero progreso de la gestión de Sánchez en Cataluña en la que ha indultado a los golpistas.
Y mientras tanto, en su afán por derribar instituciones, continúa su acoso contra la Corona, aunque cada vez más descarado. Ayer hasta el diario oficioso del sanchismo, El País, admitía en portada que «la Moncloa veta que Juan Carlos I se aloje en la Zarzuela a su regreso», confirmando lo que sabemos desde hace mucho tiempo: que hemos vivido una operación de acoso y derribo a la Monarquía que no ha logrado todos sus objetivos en la primera fase. Pero que sigue plenamente activa y ahora con menor pudor. El único recato que le queda en este asunto es hablar de que «la Moncloa veta», atribuyendo al palacio poderes sobrenaturales, para no decir con todas las letras que quien veta el alojamiento del Rey Juan Carlos en su casa es Pedro Sánchez Pérez-Castejón. El acoso (y pretendido derribo) continúa.
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