07 de agosto de 2022

HorizonteRamón Pérez-Maura

Lo trascendente es el batacazo del PSOE

La Sexta ofrecía como resumen del recuento los siguientes datos: Partido Popular 43,07 por ciento y 57 escaños. Resto 56,93 por ciento y 52 escaños. Les faltó añadir como titular: «La derecha roba las elecciones a la mayoría»

Más allá de la hazaña de que el Partido Popular haya obtenido mayoría absoluta en Andalucía, algo inimaginable con el magro resultado de hace cuatro años que ha más que duplicado, lo más revelador para toda España es el inmenso batacazo que se pega el Partido Socialista Obrero Español. Hace cuatro años ganó las elecciones con 33 escaños, resultado que ayer quedó reducido a 30. Puede parecer que tres escaños no es mucha cosa. Pero durante esta legislatura el PSOE ha sido el primer partido de la oposición en el Parlamento andaluz. Un partido con enorme implantación en toda la comunidad autónoma, enfrentado a un Gobierno de coalición bipartito y en minoría. Y el PSOE andaluz contaba con el enorme apoyo del Gobierno de la nación. Habrá quien crea que esto es un fracaso del PSOE andaluz. Él sabrá. La realidad es que era una prueba clave para ambos partidos nacionales, PP y PSOE.
Pedro Sánchez sabía lo mucho se jugaba en Andalucía porque es un granero de votos sin el que resulta imposible gobernar España para el socialismo salvo rindiendo todas sus banderas a los partidarios de acabar con la unidad de la nación, como es el caso en la hora presente. Lo que sucede es que cuando te comportas así, es muy difícil después salir por Andalucía a pedir el voto y justificar tus pactos con Bildu o con ERC.
Además, la campaña del PSOE ha sido un desastre estratégico. Su brillante idea de presentar como un peligro el que el PP pudiera gobernar con Vox probablemente ha incitado a mucho votante socialista moderado a decir que, antes de que Gobiernen con esa gente que su propio partido presentaba como indeseables, era preferible reforzar el voto al PP para dejar a Vox fuera. Y en el caso de Vox, a quien varios sondeos auguraban duplicar los resultados de 2018, el resultado real es un mínimo crecimiento. El partido de Abascal pasó hace cuatro años de la nada a doce escaños, saliendo de ninguna parte. Hoy con una gran presencia en casi toda España, su mejoría ha sido mencionable. Pero muy lejos de ser notable.
Este partido hará bien en analizar si la responsabilidadd de su magro crecimiento es debida a los errores del partido en toda España o a presentar la candidata errónea con un discurso equivocado. Desde el primer momento de la campaña su agresividad con el presidente Moreno Bonilla se demostró una mala estrategia. Y con ello ha conseguido que Vox pase a ser un partido irrelevante en Andalucía.
Esta Andalucía dibuja un nuevo mapa político en toda España. Un mapa, como anticipaba en El Debate Carmen Martínez Castro el pasado domingo, en el que se demuestra que hay alternativa a los populismos con discurso radical. El PP de Núñez Feijóo ganó ayer por hacer un discurso alejado de Vox y del PSOE de Pedro Sánchez. Conviene mucho tener esto en cuenta. Hace muchos años que las elecciones se ganan en el centro. Ayer domingo no fue así ni en Francia ni en Colombia. Pero sí lo fue en España. Es una esperanza.
P.S. Anoche disfruté mucho viendo en La Sexta, durante media hora, cómo García Ferreras deglutía la información que no podía ocultar. Pero, inasequible al desaliento, seguía manipulando. A las 22:42 en panatalla se ofrecía como resumen del recuento los siguientes datos: Partido Popular 43,07 por ciento y 57 escaños. Resto 56,93 por ciento y 52 escaños. Les faltó añadir como titular: «La derecha roba las elecciones a la mayoría».
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