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22 de mayo de 2024

Ojo avizorJuan Van-Halen

Un 23-F enmascarado

La amenaza de Nogueras a los jueces: «Si no aplican la ley estarán prevaricando» es el mundo al revés. El independentista ordena y condiciona al juez

Actualizada 08:09

Vivimos la gran corrupción que no es sólo de golfos y horteras que se lo llevan crudo con sus artes de trincones sean ministros, exministros o porteros de puticlub. Esa gran corrupción tiene una vertiente política trascendente, de futuro, que es una forma de golpismo. Los golpes de estado son hoy más sofisticados que ayer. Beneficiar con una amnistía fuera de la Constitución a quienes la exigen, la redactan, y la disfrutan, sin ánimo alguno de enmienda y asegurando que es un paso hacia la autodeterminación de una parte de España, enmascara un golpe y es el hecho político más grave y vergonzoso desde la recuperación de la democracia.
Estaba en el Congreso aquel 23 de febrero de 1981 con algunos colegas, fuera del hemiciclo y de la tribuna de prensa. Reconocimos a Tejero antes de que entrase en el salón de plenos. Lo vivido desde la bajada de pantalones de Sánchez con Puigdemont, la Comisión de Justicia y las reacciones separatistas me han recodado demasiado aquel suceso. La intención golpista es la misma: cambiar la realidad por la puerta trasera de la Constitución, ignorándola. Es la corrupción política de un golpe cobarde y enmascarado dirigido por el presidente del Gobierno en compañía de una caterva de consentidores y palmeros comprados con escaños, cargos, sueldos, o promesas. Ni una disidencia del sí bwana.
La declaración de Puigdemont, clarísima: «Hay que abordar todas las cuestiones, desde los presupuestos al reconocimiento nacional y el ejercicio del derecho a la autodeterminación». Ya se ve bajando del Falcon para entrar triunfante en Barcelona. Y a la mayor gloria de un tipo políticamente menor que no quiere dejar el poder cueste lo que cueste a los españoles. Por ahora son siete votos.
Sánchez se entregó al prófugo de Waterloo porque carece de dignidad, de ética, de verdad y de sentido común. Es un ególatra patológico. Acaso un día lleguemos a saber a qué se debe realmente esta rendición suya –no de los españoles– porque seguro que detrás no sólo hay un tiempecito mayor en Moncloa. Puede ser más grave. No descarto que de la misma madeja que la koldosfera pero aún más cercana.
La amenaza de Nogueras a los jueces: «Si no aplican la ley estarán prevaricando» es el mundo al revés. El independentista ordena y condiciona al juez. Y con el periodo de aplicación ampliado al 1 de noviembre de 2011 para acoger en su impunidad las tropelías de los Pujol, el 3 por ciento, etc. Todo lo que rebañen. Ni paralizar Cataluña, ni producir daños personales irreparables, ni hacer arder las calles de Barcelona en un terrorismo de libro sucedieron realmente; fue una pesadilla. Tampoco miembros de los Cuerpos de Seguridad tuvieron que pedir la baja, ni es cierto el procesamiento de policías por defender la ley. Son imaginaciones y ya olvido. Lo que cuenta es que Bolaños se felicite a sí mismo. ¿Por qué? ¿Por la convivencia en Cataluña? Como si no hubiésemos escuchado a Puigdemont. Hay que ser simple o malvado. O las dos cosas.
Ciertos ingenuos creen en el paraguas de la UE. Que nos salvará Bruselas. Yo lo dudo. Aunque Sánchez, Bolaños y compañía han mentido desde un principio, como es habitual, la llamada Comisión de Venecia no ha sido clara, y las medias tintas no resuelven nada. España apoyó a Ursula von der Leyen en la reunión del PPE en Bucarest, pero el PP español no le debe nada a doña Ursula que hace ojitos a Sánchez y siempre le ha apoyado. ¿El PPE acertará alguna vez o seguirá a verlas venir?
España es, hoy por hoy, el país más corrupto de la UE. Y con un gobierno golpista políticamente corrupto. Y diga Sánchez lo que diga, mintiendo como siempre, el PSOE es el único partido condenado por corrupción. Aunque manipulando una sentencia ganase una moción de censura en una memorable sesión parlamentaria en la que la honestidad socialista fue defendida en la tribuna por José Luis Ábalos.
Sánchez ha asumido el papel de corrupto político. Amnistía formas de terrorismo, la alta traición, la malversación… Es una adelantada amnistía a sí mismo que daña al Estado de tal manera que, junto al atentado a la división de poderes, resulta dudosa la consideración como democracia de lo que cada vez parece más una autarquía en la que priman los intereses de una persona sobre el interés general y las leyes.
La sociedad, en buena medida, consiente desde el silencio, incluso desde el voto ciego. A ver si hoy llenamos las calles. La calle puede ser la única defensa que nos quede.
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