Fundado en 1910
Pecados capitalesMayte Alcaraz

Lo que hablaron Sánchez e Illa

Pero Pedro ya no escucha. Bastante tiene con quitarse el maquillaje de dos milímetros de grosor, limpiar el 'contouring' tan marcado que ni Marilyn Manson, y aguardar a Salvador Illa, ese 'consigliori' de Pedro para defender la prebenda económica de los separatistas catalanes y su derecho de pernada judicial a través de la amnistía

Hace calor en Moncloa. Begoña está nerviosa. ¿Qué tiene la consorte?: que si Barrabés; que si la investigación de Europa; que si ¡Pedro, la que tenemos encima!; que si espero que no salga lo de Dominicana; que si a Félix también le han pillado; que si observa la que se ha liado por contratar a mi amiga Cristina Álvarez; que si mira que te dije que Ábalos era un poco rijoso; que si Santos no era de fiar; que si… Pero Pedro ya no escucha. Bastante tiene con quitarse el maquillaje de dos milímetros de grosor, limpiar el contouring tan marcado que ni Marilyn Manson, y aguardar a Salvador Illa, ese consigliori de Pedro para defender la prebenda económica de los separatistas catalanes y su derecho de pernada judicial a través de la amnistía. Cuando llega el presidente de la Generalitat, carialegre por venir del funeral de la Constitución a la que ha ayudado a enterrar, Pedro le invita a sentarse en su despacho.

PS: Salva, no sabes la que está cayendo. Y todo sin comerlo ni beberlo. Se lo comían todo esos tres, que mira cómo están mientras yo no hago más que perder peso de todo tipo. Me pinchan y no sangro. Recuerdo cuando los cuatro íbamos en mi Peugeot, ya sabes, para las fotos porque luego nos cambiábamos a un Ssangyong, que era más cómodo. No paraban de hacer comentarios de taberna sobre mujeres y dinero. Mira que les dije que eso quedara entre nosotros, que cuando consiguiéramos echar a los barones del partido para ponerme yo, y luego a Mariano, tenían que ponerse en modo feminista. Que luego todo se sabe, les dije.

SI: Pues no te han hecho caso, Pedro. Estamos calcinados. La verdad es que, a excepción de Page, que no para de meternos el dedo en el ojo, todos los barones están tocados. Menos yo, presidente. Fíjate Francina, de su época de presidenta balear; o Torres, cuando era presidente canario; y mira María Chivite, más quemada que la pipa de un indio —con perdón de los indigenistas; y Barbón, con sus líos por el siniestro de la mina y su consejera de Educación. Total, que el único que te puede salvar los muebles soy yo. Ya sabes, Salvador, ja ja. Un poco de humor, Pedro…

PS: Tampoco te vengas arriba. Que lo de Molt Honorable no hace al monje, y a ti yo te encontré en la calle y te hice ministro de Sanidad, sin que tuvieras ni pajolera idea de lo que es un consultorio de primaria. Que, aunque lo hayamos ocultado, tú y Simón os escaqueasteis un montón con la COVID. Menos mal que teníamos a Ayuso para echarle la culpa de todo.

SI: Tampoco me saques todos los trapos sucios. Porque lo del comité de expertos, que no existía, fue idea tuya; que no contáramos los fallecidos, también; que no visitáramos los hospitales, también obra tuya. Y sobre lo que pasa ahora, pues qué quieres que te diga. Tienes a mis amigos separatistas muy enfadados y cantando por las esquinas lo de «sin ti no soy nada», y tú haciendo oídos sordos. Pero a mí me aprietan, quieren que sea más nacionalista, que sea más insolidario con el resto de España, que esconda la bandera española.

PS: Tú aguanta, Salva. Pero no les cabrees mucho que luego Rufián me llama P. Sánchez…

SI: Y después de todo esto, presidente, ¿para qué me has llamado? ¿Quieres que me quede yo en tu puesto y tú marcharte discretamente antes de que sepamos las barbaridades que le contabas en el despacho a Ábalos? ¿O tus gestiones para resignar nuestra posición en el Sahara? ¿O lo de Begoña? ¿O lo de Delcy? Yo sería capaz de sacrificarme por el PSC, digo por el PSOE.

PS: Ni lo sueñes. Tú a lo tuyo, y como me entere que estás conspirando contra mí te mando a Zapatero. Vete al AVE, si es que Óscar no se lo ha cargado definitivamente, y cierra al salir. Que son las cinco y no he comido.

comentarios

Más de Mayte Alcaraz

  • La OTAN para distraernos del Supremo

  • Chivite, la tapada de Cerdán

  • Las viudas llorosas de Pedro

  • El pornofeminismo

  • ¿Y si el Peugeot era robado?

  • tracking

    Compartir

    Herramientas