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Unas líneasEduardo de Rivas

Si lo de Sánchez le hubiera pasado a Rajoy...

¿Se acuerdan del perro Excalibur? Once años después, parece que no queda rastro esa sociedad que se indignaba y salía a la calle. Será que la corrupción del PSOE y las mentiras del presidente del Gobierno no son motivos suficientes

Hace unos días vi la serie documental de Movistar+ sobre los cuatro expresidentes del Gobierno que siguen vivos. Llego tarde, pero, si no la han visto, anímense. Aunque sea simplemente para comparar lo que teníamos en este país años atrás y lo que tenemos hoy. Los capítulos son un tanto bienquedas con todos los líderes, pero hace que uno se plantee lo realmente degradada que ha quedado la política de hoy, tanto para un lado como para otro.

Da que pensar también lo que ha cambiado la sociedad española, más acomodada ahora que nunca. Dicen que es el temor al quiebre de la economía lo que realmente mueve gobiernos, pero esa teoría se desmonta cuando uno va al súper y se deja 30 euros para comprar cuatro cosas. Las cifras oficiales dicen que el PIB sube, que la inflación se controla y que se crea empleo como nunca antes, pero quienes manejaban dichas cifras reconocen ahora que los datos del INE están más trucados que las bolitas de los trileros.

Esas declaraciones de Nadia Calviño, ahora acomodada en la más que bien pagada presidencia del BEI en Bruselas, habrían sido la hecatombe para un gobierno de derechas. La sociedad se habría echado a la calle reclamando transparencia y la dimisión inmediata de todo el Gobierno por haber mentido a la ciudadanía. Ahora, silencio absoluto.

¿Se acuerdan de Excalibur? Yo lo había sacado completamente de mi mente hasta que vi el capítulo de Rajoy en el documental de Movistar+. El país se volvió completamente loco porque se sacrificó a un perro que podía estar infectado con el virus del Ébola. Y no los animalistas, que de ellos se espera cualquier cosa, sino la oposición en bloque. El presidente debía dimitir, por descontado, no podía seguir un segundo más en Moncloa después de aquel asesinato.

Aquello fue en 2014. Once años después, parece que no queda en España rastro alguno de esa sociedad que se indignaba con el poder y salía a la calle. Será que entonces había motivos y ahora no. O será, más bien, que antes gobernaba la derecha y ahora la izquierda, que es quien controla la algarabía de las calles. La democracia española ha sufrido 15 huelgas generales, por diversos motivos y justificaciones. Los sindicatos pusieron dificultades a Adolfo Suárez, a Felipe González, a Aznar, a Rajoy e incluso a Zapatero. Pero, por lo que sea, no ha habido razones para convocar una huelga general contra el Gobierno de Pedro Sánchez. En estos siete años, se han convocado tres parones simbólicos, por la igualdad de la mujer y por Palestina (que tiene guasa la cosa). Será que la corrupción del PSOE y las mentiras del presidente del Gobierno no son motivos suficientes.

Por eso hoy hay que demostrar que España no está tan anestesiada como parece y hay que salir a la calle para gritar que ya basta, que este Gobierno no puede continuar, que nuestros impuestos no son para que los destinen a pagar a las sobrinas de Ábalos o a la asesora que ayuda a la mujer del presidente en sus asuntos privados. Hay motivos más que suficientes para que España se detenga y alce la voz, clame al cielo y haga caer de una vez este Gobierno que atropella nuestra democracia. Y si no creen que estas sean razones de peso, piensen por un momento que Rajoy sigue en Moncloa y verán como tardan dos minutos en ponerse el abrigo y llamar al ascensor.

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