Fundado en 1910
Pecados capitalesMayte Alcaraz

Quien a fango mata, a fango muere

Pedro Sánchez morirá políticamente no con otra moción de censura para la que Feijóo no tiene mayoría. Morirá de una enfermedad degenerativa, que puede durar todavía un tiempo, pero que es inexorable

La imagen de Pedro Sánchez sentado ante un ordenador la pasada semana intentando arreglar la guerra de Ucrania mientras el fango de guarros y corruptos de su libro de familia política y estirpe le tapaba los tobillos era una estampa peregrina. Yo comprendo que cargar todo sobre sus hombros vencidos por las toneladas de detritus que generan siete años largos de régimen es más duro que jugar a ser un Kissinger de videojuego, luciendo sus transformaciones hialurónicas gracias a los focos proyectados para reinventar su jactanciosa telegenia. Su talla de estadista, acreditada gracias a decisiones tan arriesgadas como prohibir a RTVE presentarse a Eurovisión o defender a su dama frente a Milei, no va a desgastarse con asuntos de braguetas y de mordidas. Que no vengan a él con esas cosas. Si precisamente llegó al poder para acabar con eso. Menuda pereza tener que chapotear en su propio fango. Prefiere el equilibrio geoestratégico y luchar por la refrigeración de los polos, labores inherentes a un hombre de Estado como él. Bastante tiene con escuchar los lloros de María Jesús Montero y Pilar Alegría a las que va a quemar en el altar de su ego e inmundicia.

Ajeno al más elemental sentido del ridículo, Pedro ya solo quiere luchar contra el calentamiento global llenando de queroseno el depósito del Falcon, del que preferiría no apearse nunca para no tener que ir a un Parlamento en muerte cerebral, porque él lo que quiere es regalar al mundo su fino olfato diplomático, que a veces se obstruye cuando se trata de condenar dictaduras bolivarianas. Lo que le faltaba: tener que prestar su hombro al otro Metternich socialista, Rodríguez Zapatero, al que le suenan tanto los oídos con la detención de dos amigos suyos de la compañía Plus Ultra que parece que le van a estallar.

Qué tiempos aquellos en los que Pedro presentaba una moción de censura, que iba a ser la cumbre contra la corrupción, y para negociarla con el PNV mandaba a un aspirante a presidiario llamado Santos Cerdán vía el detenido Antxon Alonso, y a defenderla en el hemiciclo nos largaba a José Luis Ábalos, otro esforzado de la ruta de la mangancia. Fue un pleno. Los corruptos de guardia luchando como titanes contra la corrupción. Eso solo lo puede hacer Sánchez. El palo y las astillas son idénticos. Y de una astilla, José Luis, nació otra, Koldo, portero de burdeles con antecedentes que había guardado los avales durante las primarias, la zona cero de la ignominia sanchista. La oscura tonalidad moral de todos los unió para engañar al país, y donde había trinque se contó que llegarían los avances sociales, donde se repartían prostitutas se sentenció que habría feminismo, y donde se cobraban comisiones por obras se defendió que habría progresismo y justicia redistributiva.

El atribulado Sánchez sabe perfectamente, aunque diga lo contrario, que Rajoy no cayó por la corrupción, sostenida en un párrafo de una sentencia de la Gürtel sobrevenido para revestir de legitimidad la moción de censura. La higiene institucional nunca le importó al presidente que tumbó a un Gobierno salido de las urnas. La regeneración institucional tanto le daba a Pedro, a Pablo, a Aitor o a Arnaldo. Lo único que les reunió a todos fue el lucrativo futuro de hundir a España a base de trincar concesiones. Sabían que el personaje era que ni pintado para chantajearle hasta la náusea, era una auténtica gallina de los huevos de oro.

Pedro Sánchez morirá políticamente no con otra moción de censura para la que Feijóo no tiene mayoría. Morirá de una enfermedad degenerativa, que puede durar todavía un tiempo, pero que es inexorable. Los tribunales harán su trabajo y su agenda política será sustituida por la agenda judicial. Ya lo está siendo. En su propia lógica narrativa, quien a fango mata, a fango muere.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas