Fundado en 1910
en el recuerdoAlfonso Ussía

Hortera del aire

Y si esa compañía venezolana de un avión, ha recibido más de cincuenta millones de euros del Gobierno de España, ¿por qué el hortera del aire no utiliza sus servicios para desplazarse?

En España existen centenares de especies y subespecies de horteras. El hortera, según algunos, tiene su origen en el latifundista de regadíos huertanos que al visitar la ciudad se vestía con prendas caras de muy mal gusto, y mostraba su poder con la exposición de su enorme peluco –léase reloj y no otra cosa-, de oro además de otros complementos auríferos.

Es voz española, como la de cursi. El gran don Francisco Silvela y su amigo don Santiago Liniers escribieron el primer tratado de la cursilería. Un opúsculo genial del que poseo un ejemplar gracias a mi amigo el Conde del Llobregat, el insuperable ilustrador y dibujante Barca, autor de la estética del Marqués de Sotoancho y las criaturas y paisajes de La Jaralera. A mediados del siglo XIX, se instaló en Cádiz un sastre de Lyon, Jean Paul Sicour –pronúnciese 'Sicur'–, que vistió con gusto a las más elegantes damas de Cádiz y su provincia, especialmente del Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera, potencias bodegueras.

Pero sus hijas, que eran tres, no vestían con distinción, y escandalizaban con sus escotes y bisuterías complementarias. Cuando paseaban, los marineros de la Carraca y los blusillas de Puerta Tierra, les cantaban a su paso «Ahí van las niñas de Sicur, Sicur, Sicur». La sílaba final se encandenaba a la inicial, y nació la voz 'cursi', que tiene características muy diferentes del hortera.

Un cisne nadando entre nenúfares es cursi; un álbum de firmas es cursi; una caja de música es cursi; una fotografía de militar con fondo de batalla iluminada, es cursi; aguardar la llegada del ferrocarril en lugar de esperar al tren, es cursi; las flores secas entre las páginas de un libro, o el sobrecillo que guarda un mechón de pelo de la primera novia, son cursis. La poesía de Rubén Darío es cursi. Pero no hortera.

Usar del transporte aéreo, público o privado en desplazamientos cortos es hortera. El cazador que acude a una finca en helicóptero es un nuevo rico hortera, del mismo modo que el presidente del Gobierno que usa de un avión del Ejército del Aire o de sus helicópteros para asistir a un concierto de rock, en Benicassim, una boda del cuñado en Logroño o de unas vacaciones para descansar del descanso en Doñana o Los Quintos de Mora es un hortera descomunal, además de un fresco. Lo que se llama el 'hortera del aire', que para más inri, se aplica a los ojos durante el brevísimo vuelo unas gafas de sol 'Rayband' como si fuera el piloto. Sánchez es, por lo tanto, el prototipo, el ejemplo supremo del 'hortera del aire'.

Nadie puede entender que un Gobierno que no tiene vacunas, que ha logrado superar con su gestión económica los 5.500.000 parados, que acumula por su nefasta actuación ante el Covid-19 más de 100.000 fallecidos, que ha conseguido arruinar a centenares de miles de pequeños empresarios, gaste y guste tanto en aviones como para aprobar el rescate de una compañía aérea de un solo avión con 53.000.000 de euros. Ábalos Meco anda por ahí, y sobre todo la vicepresidenta de Venezuela, de vida noctámbula en Barajas, Delcy Rodríguez. El escándalo ya está documentado en Bruselas y Estrasburgo. La compañía de un avión solo, tiene un 57 % de capital venezolano y la Agencia de Seguridad Aérea, cumpliendo órdenes del Gobierno de Sánchez, se ha negado a desvelar el reparto accionarial.

Lo que nadie puede poner en duda, es que gracias al Gobierno de España, el avión único de 'Plus Ultra' puede volar, si bien algunos de sus usuarios aseguran que entre un vuelo del avión de 'Plus Ultra' y la película «Aterriza como puedas», los viajeros se decantarían por la experiencia de la segunda opción. Y si esa compañía venezolana de un avión, ha recibido más de cincuenta millones de euros del Gobierno de España, ¿por qué el hortera del aire no utiliza sus servicios para desplazarse?

Lo lógico sería que Plus Ultra ofreciera el transporte gratuito a la familia Sánchez y sus gorrones de Doñana, para llevarlos de Madrid a Jerez en su avión. Sucede que una cosa es ser hortera del aire y otra un héroe. Y ni Sánchez, ni Begoña, ni los suegros, ni las niñas, ni las amigas de las niñas, ni los amigos de la juventud de Sánchez, ni la manicura de Begoña, ni la peluquera de Begoña, ni Iván Redondo ni sus asesores se atreven a embarcar en el avión que gracias al ministro Ábalos y su informe –por llamarlo de alguna manera–, ha costado a los españoles ese dineral escandaloso y sorprendente.

La Justicia decidirá. Finalizo con un epigrama.

Del ministro Ábalos Meco
Se dice que ha delinquido,
Y que va a cubrir un hueco
En su segundo apellido.
¡Voilá!
comentarios

Más de Alfonso Ussía

  • Zanahorias

  • Inmortales

  • El jamón

  • La Naseta

  • Chiqui, la estratégica

  • tracking

    Compartir

    Herramientas