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GaleanaEdurne Uriarte

Sánchez salvando al mundo de Trump

La paz como la libertad es lo de menos para Sánchez, lo que importa es la representación anti-Trump

Están los socialistas tan satisfechos con su campaña del 'No a la guerra' que hasta fantasean ahora con un posible superdomingo electoral en junio que uniría elecciones generales, andaluzas y catalanas. Y es que este es el objetivo del posicionamiento de Sánchez esta semana con el 'No a la guerra' y el recordatorio del apoyo del Gobierno de Aznar a la guerra de Irak en 2003. Si en 2004 el PSOE pudo ganar contra pronóstico tras presentar a Aznar como responsable de haber provocado el atentado del 11-M, ¿por qué no lograr lo mismo ahora? Opacar todas las corruptelas y movilizar a los españoles contra Trump y en favor del aislacionismo internacional de España.

Este es todo el fundamento del posicionamiento del presidente del Gobierno de España ante un conflicto internacional en el que se juega la libertad de los iraníes oprimidos, pero también la libertad y la seguridad del mundo árabe, de Israel y de los países occidentales. Se lo reprochó la opositora iraní Masih Alinejad el jueves en el Congreso, su desprecio a la libertad de los iraníes. Pero la libertad, como la paz, es lo de menos para Pedro Sánchez, como también lo fueron en aquellas vergonzosas manifestaciones que alentaron los socialistas tras el atentado del 11-M, para transmitir a los españoles la idea de que los responsables del atentado no eran los terroristas, sino Aznar.

Después, tampoco le importa la mentira de decir 'No a la guerra', pero enviar una fragata de guerra. Lo que cuenta es la representación de un enfrentamiento con Trump, que sería también un enfrentamiento con lo que Sánchez llama la ultraderecha. Lo ha cultivado desde la segunda llegada de Trump a la Presidencia americana. Lo relata David Alandete en su libro Objetivo Venganza, que es una crónica imprescindible para conocer la segunda presidencia de Trump, y, sobre todo, la personalidad de este líder. Trump apuntó al Gobierno de Sánchez desde su primera reunión con los periodistas en el Despacho Oval y la pregunta que le hizo Alandete aquel día, y ha insistido en sus críticas desde entonces. Porque, a diferencia de otros presidentes, Trump ya no está dispuesto a que Estados Unidos financie la seguridad de Occidente mientras gobiernos como el de Sánchez se niegan a pagar lo que les corresponde.

Y la hipocresía del sanchismo es de tal magnitud que hasta ha arremetido contra David Alandete y le ha acusado de antipatriota por preguntar a Trump sobre España y su negativa a cumplir con la OTAN. Y de nuevo ahora con la guerra de Irán y la campaña antitrumpista de Sánchez. El Gobierno que ridiculiza un día sí y otro también el amor a España como supuesto anacronismo de la derecha y que se mantiene en el poder con pactos con los independentistas clamando contra el antipatriotismo. Los antipatriotas usando el patriotismo. Nauseabundo.

¿Le puede funcionar este eslogan electoral a Sánchez? Probablemente, menos aún que a Kamala Harris. David Alandete recuerda en su libro uno de los mítines finales de Harris al que asistió en Washington y cómo su discurso tuvo un único argumento, ser el anti-Trump, que ha sido el discurso demócrata en los últimos años. Sabemos cómo acabó aquello, y cómo puede acabar quien ha hecho del discurso anti-Trump y anti-ultraderecha su único y desesperado argumento.

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