¿Y quién nos defenderá de las mentiras de Sánchez?
El presidente más mentiroso de la democracia dice que nos va a defender de las mentiras en las redes sociales
Sánchez es «la mentira con patas», dijo ayer Carlos Herrera en Cope. ¿Y viene a presumir de que nos va a proteger de las mentiras en las redes sociales? ¿Y quién nos va a proteger a los españoles de sus mentiras constantes? Continuó Herrera en un brillante resumen del montaje propagandístico que ha hecho Pedro Sánchez contra las redes sociales. Y es que se presenta como líder de la lucha contra la desinformación el campeón de la desinformación, el presidente más mentiroso de la democracia.
La anterior es la flagrante contradicción de la campaña de Sánchez contra los dueños de las redes. Después, está la obvia intencionalidad de desviar la atención de sus múltiples problemas nacionales, comenzando por la catástrofe ferroviaria. Pero hay algo más, y muy preocupante, que es su campaña contra la libertad de expresión, con el eslogan de los tecnoligarcas. Pedro Sánchez arremete contra las redes por la sencilla razón de que la izquierda y él mismo son constantemente derrotados en ellas. A Pedro Sánchez la red X le encantaba cuando el dueño era el tecnoligarca de izquierdas Jack Dorsey y suspendía la cuenta de Trump mientras mantenía las cuentas de los dictadores cubanos y venezolanos. Entonces, no le preocupaba la desinformación. Si los tecnoligarcas son tecnocomunistas, perfecta expresión de Isabel Díaz Ayuso, ningún problema.
Y esto viene de atrás, de cuando comenzaron las redes y la izquierda pensaba que iba a dominarlas, como dominaba y sigue dominando los medios tradicionales. Pero, sorpresa, la izquierda se ha dado el gran batacazo en las redes, ha perdido en ellas, también bajo la propiedad de millonarios de izquierdas. Resulta que el pueblo, y aún más el pueblo joven, ese al que tanto elogiaba la izquierda en el inicio de las redes, está inclinado a la derecha. Y líderes como Sánchez no están dispuestos a admitirlo, de ahí su guerra contra unos medios que no controla y que lo destrozan diariamente, poniendo de manifiesto sus mentiras, sus escándalos y su corrupción.
Este ataque es parte de su campaña contra lo que llama fachosfera, que es todo el conjunto de medios críticos con la izquierda y contra su Gobierno. «Jauría ultraderechista» llamó a las redes el año pasado, en el Comité Federal que tuvo que convocar tras la detención de su número dos, Santos Cerdán. Y cuanto más acorralado está por la corrupción y por las derrotas electorales, más sube el tono contra los críticos, en una mezcla de rabia y sectarismo que se parece mucho a un discurso del odio.
Y ahora intenta elevar a campaña internacional su ataque a la libertad de expresión, con enfrentamientos con Elon Musk y artículos en The New York Times, no sabemos si solo para desviar la atención, o también para buscar alguna salida personal internacional al cantado fin de su carrera política en España. El problema de la internacionalización de la propaganda es que ahora le conoce todo el mundo, no solo España. Sus casos de corrupción, los prostíbulos familiares y sus campañas de desinformación son de dominio mundial. Todo un logro.