La operación antiimperialista de Pedro Sánchez
El socialismo ha montado la operación antiimperialista para desviar la atención de sus vinculaciones con el chavismo
El socialismo europeo, y el español en particular, está atrapado en una brutal contradicción democrática con la operación de Trump en Venezuela. La de cómo pasar de colaborador y cómplice del chavismo a crítico de la detención del dictador y de la transición a la democracia, y cómo salvar la cara ante los demócratas del mundo ante la evidencia de lo uno y lo otro. Problema aún peor en el caso del socialismo español, que necesita, para su supervivencia en el poder, contentar a una extrema izquierda, nacionalista incluida, abiertamente chavista.
La solución socialista ha sido montar la campaña del antiimperialismo, del que Pedro Sánchez se presenta como líder europeo. Si ha pretendido ser el líder de los derechos humanos con Gaza, y líder del pacifismo con la negativa a aumentar el gasto militar, ahora se nos presenta como el líder del antiimperialismo. Con lo cual pretende matar dos pájaros de un tiro: desviar la atención de sus vinculaciones, las de Zapatero y las del PSOE, con el chavismo, y mantener el apoyo de su mayoría del progreso chavista.
La operación antiimperialista ha incluido hasta ahora la negación de los objetivos americanos de transición a la democracia en Venezuela. A pesar de ser claramente defendida por el responsable de la operación, por Marco Rubio, la izquierda ha montado una campaña de desinformación para negar que hubiera un objetivo de transición a la democracia. Incluso cuando la propia María Corina Machado ha apoyado claramente la operación de Trump. A lo que ha sumado en las últimas horas la grotesca atribución a Zapatero de la liberación de presos políticos exigida por Trump.
La operación antiimperialista le sirve al sanchismo para prolongar el apoyo de sus socios, lo mismo que el pago a Junqueras, pero no hace más que profundizar las contradicciones ideológicas del socialismo y su debilitamiento en toda Europa. Ni sus votantes entienden muy bien que Sánchez denuncie el «vasallaje» de Estados Unidos, pero no el de China, Rusia y Cuba. Tampoco, que le pareciera excelente el control del petróleo por las anteriores dictaduras, pero que ahora se escandalice por el control de Estados Unidos. Los ciudadanos entienden menos aún que Sánchez colaborara con el mantenimiento de la dictadura chavista, pero arremeta contra Trump por no instaurar inmediatamente la democracia, y que, en el colmo del cinismo, hasta acuse a la derecha por no exigir a Trump esa inmediata democracia. Y que clame por la legalidad internacional, quien no ha clamado por la democracia, la libertad y la ley arrebatadas por el chavismo.
Pero al fondo de esta campaña antiimperialista hay, además, un turbio asunto que es fundamental aclarar: el de la financiación de la Internacional Socialista, que preside Pedro Sánchez. Víctor de Aldama, que ha mostrado hasta ahora decir la verdad en otros asuntos, ha afirmado que la operación de Plus Ultra está relacionada con la financiación chavista de la Internacional Socialista. Es decir, la operación antiimperialista podría esconder una tercera motivación, el encubrimiento de la financiación irregular del socialismo internacional.