De Israel
Cuando el terrorismo de Hamás inició sus ataques a Israel con los «cohetes» de Antena 3, no se consideró noticia. La noticia se resaltó y divulgó cuando Israel respondió con «bombas» y «misiles» a los palestinos de Hamás. Un niño palestino muerto vale más que diez niños judíos
En 1948, el pueblo de Israel, por resolución de la ONU, obtuvo su territorio. Una extensión territorial similar le fue concedida al pueblo palestino. Pero la desdeñó. Israel estableció en el Medio Oriente una democracia avanzada, libre y europea. En sus setenta y tres años de vida, ha sido permanentemente atacada por las vecinas naciones árabes. Se han derrumbado en estos ocho decenios miles de edificios en Israel, pero el sistema democrático permanece intacto. No es negociable. La señora Golda Meir resumió magistralmente el problema. «La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros».
Llegaron a la tierra prometida centenares de miles de judíos procedentes de todo el mundo. Y en muy pocos años, lo que era un desierto se convirtió en un vergel. De las arenas incendiadas, nacieron naranjos y limoneros que compitieron con los españoles, italianos, portugueses y californianos. Todas las noches, para combatir el drástico cambio de temperatura de los desiertos, los frutales de Israel se cubrían de plásticos. Y los israelíes, con su sistema democrático irrenunciable, se convirtieron en el muro de contención de Europa. El gran escritor Gabriel Albiac ha escrito que Israel es lo que una vez soñamos los europeos sin lograrlo. Los europeos, con nuestras majaderías acumuladas, no hemos sabido reconocer que si Europa existe, si la libertad en Europa existe, si los Derechos Humanos en Europa existen, se debe en gran parte al coraje, la resistencia y la valentía de la nación más europea del mundo. Israel.
La prensa española, y preferentemente la de izquierdas, siempre ha sido pro-palestina y anti-israelí. Ayer mismo, en el informativo de las 3 de la tarde de Antena-3, una experta en manipulaciones subliminales nos informaba de la situación de los ataques de Hamás a Jerusalén y Tel-Aviv y de la respuesta de la democracia hebrea. Lo que lanzaban los palestinos sobre Israel eran «cohetes», en tanto que Israel respondía con «bombardeos». Cohetes de feria, cohetes de fallas, cohetes de la noche de San Juan. Y los malvados israelitas, bombas y más bombas, no sin avisar previamente sus objetivos para que fueran desalojados con horas de antelación. Han muerto más palestinos que israelíes, lo cual, para el periodismo español, es una falta de consideración.
Sucede que Israel, que lleva 73 años siendo atacada por sus vecinos, del mismo modo que convirtió un desierto en una huerta, cuenta con unas Fuerzas Armadas poderosas y admirables, que responden sin contemplaciones ni complejos los ataques de Hamás, de Irán y la financiación de los emiratos golfos del cercano ídem. Cuando el terrorismo de Hamás inició sus ataques a Israel con los «cohetes» de Antena 3, no se consideró noticia. La noticia se resaltó y divulgó cuando Israel respondió con «bombas» y «misiles» a los palestinos de Hamás. Un niño palestino muerto vale más que diez niños judíos. Hasta ese punto de valorar el terrible dolor de la muerte de un niño hemos alcanzado en este formidable y prostituido continente.
En Israel viven muchos palestinos con nacionalidad israelí. En Israel el poder se alcanza mediante elecciones democráticas. En Israel se respeta la libertad de cultos – judíos, cristianos y árabes–, sin límites ni problemas. En Israel se premia el trabajo, la iniciativa y la propiedad privada. Israel es el objetivo del odio, no sólo de los árabes, sino de las izquierdas europeas, que como Hitler y Himmler, sueñan con el genocidio final. Lo tienen claro. Israel es la puerta de Europa en el Mediano Oriente. Y cuenta con una poderosa máquina para responder a los ataques del terrorismo de Hamás, financiado por oscuridades establecidas en Suiza y otros pequeños países europeos sostenidos por los banqueros y los evasores fiscales.
Mientras Israel sobreviva, sobrevivirá la ingrata Europa, que ya comienza –Francia, Suecia, Alemania–, a percatarse del inmenso error de la invasión musulmana. Mientras Israel se defienda de los ataques árabes, Europa, aunque no lo reconozca, estará defendida.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 14 de mayo de 2021