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El ojo inquietoGonzalo Figar

¿Qué harías tú? Mi segunda semana como presidente

No todos los inmigrantes son iguales. No es lo mismo quien viene a trabajar que quien viene a vivir de subsidios. No es lo mismo quien quiere integrarse que quien desprecia nuestras leyes y costumbres. Y no es lo mismo una persona honrada que alguien que comete delitos

La primera semana está disponible aquí.

Día 8. Ideología.

Derogo la ley trans, la ley del solo sí es sí, la ley de memoria democrática, la ley de amnistía, la reforma del delito de sedición y todo el conjunto de ideología putrefacta que han colado los últimos años.

Se acabó la basura ideológica basada en la mentira, el odio, el enfrentamiento y la falta de resultados.

Encargo al ministro de la Presidencia y coordinador del gobierno, Gabriel Elorriaga, que ejecute este plan de derogación normativa.

Día 9. Inmigración, familia y demografía.

Aclaro algo básico: no todos los inmigrantes son iguales. No es lo mismo quien viene a trabajar que quien viene a vivir de subsidios. No es lo mismo quien quiere integrarse que quien desprecia nuestras leyes y costumbres. Y no es lo mismo una persona honrada que alguien que comete delitos.

Defino una política de inmigración basada en esa distinción. Mano tendida para quienes vienen a trabajar, a integrarse y a respetar la ley. Acogida y oportunidades para ellos. España los necesita.

Aplico tolerancia cero con quienes vienen a vivir de pagas, a no integrarse o a delinquir. Eso empieza por no permitir su entrada y continúa por expulsar inmediatamente a quienes ya están y no cumplen las normas básicas de convivencia.

Afronto el problema demográfico. España tiene una natalidad en mínimos y una pirámide de población prácticamente invertida. Una realidad que condiciona el futuro del país, de la economía y del propio tejido social.

Fortalezco a la familia como institución básica de la sociedad. Reduzco la carga fiscal a las familias con hijos y facilito una conciliación real entre trabajo y vida familiar. Tener hijos no puede ser una heroicidad.

Asumo que la inmigración no puede ser el sustituto de la natalidad. Un país que renuncia a tener hijos y pretende resolverlo todo importando población está renunciando a su propio futuro.

Encargo a Mireia Borrás el Ministerio de Familia, Asuntos Sociales e Inmigración.

Día 10. Seguridad y defensa.

Asumo que España no puede seguir externalizando su defensa. Somos frontera, tenemos intereses estratégicos y responsabilidades propias. Contribuimos a la seguridad europea y atlántica, pero defendemos también nuestra integridad territorial con medios propios.

Aumento de forma decidida el presupuesto en defensa y seguridad. España tiene que invertir más, dotarse de más capacidades y cumplir plenamente sus compromisos con la Alianza Atlántica, no por obligación externa, sino por interés propio.

Refuerzo a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con mejores medios, equipamiento moderno y mejor inteligencia. La seguridad es la base de la libertad y de la convivencia.

Refuerzo la vigilancia de fronteras con fragatas desplazadas permanentemente en puntos estratégicos, especialmente en Canarias y en el Estrecho.

Nombro al general retirado Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu Ministro de Defensa.

Día 11. España en el mundo.

Regreso a una política exterior articulada en tres vectores claros y complementarios.

Primero, Europa. Una Europa de naciones soberanas, integrada económicamente, con el mercado común como gran baluarte. España debe estar plenamente implicada en Europa, con voz propia, defendiendo sus intereses nacionales y participando en las grandes decisiones.

Segundo, la relación atlántica con Estados Unidos, líder del mundo libre. Cooperación en defensa, seguridad, tecnología y economía. España tiene que ser un socio fiable y relevante para la primera potencia del mundo.

Esta relación se ve reforzada por un activo estratégico único: la comunidad hispana en Estados Unidos. Más de 50 millones de personas que comparten lengua y vínculos culturales. España debe ser el puente entre Estados Unidos y el mundo hispano.

Tercero, la hispanidad. Una relación adulta, basada en comercio, inversión, cultura e influencia real. España vuelve a ejercer su papel como punto de encuentro de la gran hermandad del español, un universo de 500 millones de personas que genera el 9 % del PIB mundial y es, en sí mismo, un actor que debe alzar la voz.

Día 12. Educación.

Empiezo por lo fundamental: libertad real de las familias para elegir centro y proyecto educativo. Reconozco explícitamente el derecho de los padres a decidir. Defiendo sin complejos la educación concertada, la privada y la educación especial como partes integrales del sistema.

Devuelvo a la escuela su función principal: transmitir conocimientos. Menos pedagogía vacía y más saber acumulado. El docente recupera su papel central como autoridad competente y respetada.

Restauro la cultura de la exigencia, el esfuerzo y el mérito. Fin de la promoción automática y evaluaciones claras. La educación vuelve a ser un ascensor social.

Implanto el cheque escolar. El dinero sigue al alumno, no al sistema. Cheque por alumno, ajustado por renta y necesidades especiales. Más libertad, más pluralismo y más competencia real entre centros, a los que confiero mayor autonomía para desarrollar proyectos educativos propios.

Nombro a Alfonso Bullón de Mendoza ministro de Educación.

Día 13. Infraestructuras.

Devuelvo al Ministerio de Fomento a su función básica: que el país funcione.

El objetivo es simple: trenes que llegan a su hora, carreteras bien mantenidas y aeropuertos y puertos bien gestionados. Sin experimentos. Sin activismo. Sin propaganda.

Priorizo mantenimiento, fiabilidad y buena gestión. Nuestras infraestructuras deben seguir siendo de primer nivel mundial y los españoles deben poder confiar en ellas.

Encargo a Elena Pisonero la tarea.

Día 14. Un respiro.

Con humildad, creo que en 14 días he hecho más que muchos presidentes en mandatos enteros.

Como Rafa Nadal sigue siendo un grande, le vuelvo a invitar a comer un buen chuletón a Moncloa. Esta vez, eso sí, se me han acoplado quince primos.

Mañana seguimos.

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